Grant te agradece la atención

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1 de junio de 2011

¡Feliz Cumpleaños Batman!



En el florido y hermoso mes de Mayo, pero en un ya lejano 1939, Detective Comics, en su número 27, nos presentó al que iba a convertirse en uno de los personajes de la historieta más universalmente conocidos junto a Superman y el Hombre Araña.
Este mes de mayo, el hombre murciélago, Batman, cumple 72 años, ¡felicidades!

Batman iba a llamarse el hombre-pájaro, pero Bill Finger, co-creador de la criatura (aunque no reconocido legalmente) junto a Bob Kane, le sugirió a éste último algo más misterioso y oscuro con forma de murciélago... así nació The Bat-man. Mucho se podría contar sobre la ingratitud de Bob Kane, el creador ampliamente conocido por el público de nuestro protagonista de hoy, hacia Bill Finger, que fue el que esbozó en realidad las características del hombre murciélago que en la actualidad todos reconocemos. 
Hizo una mezcla genial entre Sherlock Holmes, The Phantom o el personaje radiofónico the Shadow, que llegó a ser interpretado por el mismísimo Orson Welles. Lo que es indudable también es la inspiración estética tétrica y siniestra a la que recurrieron ambos, Kane y Finger: la película The Bat de 1926 del director Roland West, donde un asesino enmascarado y cuyo símbolo era un murciélago, iba liquidando uno a uno a los habitantes de una vieja mansión.




Batman, en cambio, nació para combatir el crimen y en muy pocos números lo vimos pelear frente a villanos por todos conocidos como The Joker o Catwoman, así como surtido de su famoso cinturón multiusos, su boomerang, el sofisticado batiplano o batmovil. Bill Finger, a pesar de las reticencias de Bob Kane, sugirió la inserción de un compañero de batallas, Robin, con el cual compartir aventuras como alumno aventajado, lo que resultó duplicar las ventas del cómic. Su Watson particular para continuar con el homenaje al personaje creado por Conan Doyle.

Su mascarada como play-boy y empresario de vida licenciosa y descuidada ocultaba su célebre tragedia familiar que lo impulsó a luchar contra villanos de raleas muy distintas, y todo a través de su propio esfuerzo personal y multitud de cachivaches que lo separaban de otros héroes del tebeo que poseían super-poderes
La tecnología y su fuerza de voluntad se convirtieron en las herramientas para su lucha diaria contra individuos como el Pingüino, Dos Caras y más adelante El Acertijo, Poison Ivy, el tremebundo R'as Al Ghul o la bestia parda de Bane


Julie Newmar, caracterizada como Catwoman, planeando maldades... ¡miaow!


Batman comenzó siendo un vengador violento que combatía incluso a mafiosos como la familia Falcone (aunque no eran sus enemigos habituales), pero tras la Segunda Guerra Mundial, DC Cómics adoptó una línea editorial más blanda y afecta al público adolescente e infantil, lo que tuvo como consecuencia directa un abandono de las facetas más duras y agresivas de nuestro querido murciélago, convirtiéndolo en un respetable ciudadano de estampa paternal.

Durante los años 50, Batman, junto a una gran mayoría de superhéroes y publicaciones, sufrieron el disparatado ataque del psiquiatra germano-americano Fredric Wertham, que con su La Seducción del Inocente (1954), culpó a los tebeos de incitar a la juventud a la delincuencia y corromper a los niños. Este opúsculo de contenidos absurdos, tuvo un gran impacto sobre multitud de padres alarmados, cuya publicación coincidió desafortunadamente además con una investigación en el Congreso de los Estados Unidos sobre delincuencia juvenil, lo que por petición popular involucró a las editoriales de cómics y obligó a instituir la CCA o Autoridad del código de cómics, una medida de autocensura que dió el golpe de gracia a muchas colecciones y abrió de par en par las puertas a la época más edulcorada y dócil de la historia del cómic. 
Una actitud muy propia de la moralina norteamericana y que también inclinaría definitivamente la balanza para hacer del público del cómic meramente infantil, cosa que en sus inicios no era así, y que todavía injustamente se sigue percibiendo: los tebeos son para niños
Pistolas, pin-ups, vampiros, las palabras horror o terror e incluso fuegos artificiales (!!!), fueron eliminados de los cómics, entre otros desatinos.


Wertham asustando a la chiquillería con el Lobo Feroz


Batman, a pesar de que ya había suavizado sus orígenes oscuros, fue también víctima de sus iras: fue precisamente en La Seducción del Inocente donde aparece por primera vez su empalme con el mundo gay
Wertham, como psiquiatra de la rancia escuela que fomentaba el terror lila, acusó a los personajes de Batman y Robin de mantener una relación homosexual encubierta, afirmando que las historias de los cómics eran psicológicamente homosexuales y podían influir negativamente en la infancia por su atmósfera sutil homoerótica.
A causa de todo esto, DC Cómics se vio forzado a incluir a personajes femeninos en las historias de Batman que rebajaran el nivel de testosterona para el alivio de unos padres que consideraban peligrosa la inclusión de tantos penes bajo mallas en una misma viñeta. 
Así aparecieron la tía de Robin, Harriet Cooper, Batwoman y Bat-girl. También las típicas mascotas de la Edad de Plata que todo superhéroe de relevancia debía tener. Superman tenía a Krypto el superperro, y Batman detentó la fortuna de la compañía de Ace the Bat-Hound e incluso Batmito, un serecillo interdimensional que ha dado mucho que hablar.
Pero el mal ya estaba hecho, y la acusación sin ningún tipo de base al respecto, ha llegado hasta nuestros días como motivo de chanzas o desprestigio, cuando en realidad ninguno de los creadores de Batman y guionistas posteriores habían siquiera pensado en atribuirle una tendencia sexual concreta
Quizás Frank Miller sí que se pronunció más al respecto, pero atribuyéndole una obsesión reprimida homosexual hacia el Joker, y todo desde la perspectiva de sus propios guiones bien entrados ya los 80.
Así Batman también se ha erigido como uno de los iconos de la cultura popular gay para defender una identidad sexual tan digna como la hetero. Lo cual ha enriquecido todavía más el de por sí fecundo legado del hombre murciélago.


kiss me kiss me kiss me

Y en los años 60, llegó el momento más delirante y surrealista de la carrera de Batman, una verdadera explosión de luz, color y candor. 
¿La razón? Nuestro hombre murciélago estuvo a punto de ser retirado por su falta de ventas, así que con Carmine Infantino a los lápices, le lavaron la cara, rediseñaron su uniforme y vehículo, y lo lanzaron a la nueva era pop
El debut de la serie protagonizada por Adam West fue el detonante de una de los periodos más populares y estrambóticos de la existencia de Batman, aunque también la más distante de lo que fueron sus orígenes y fundamento.

El festival infantil en el que se había convertido un personaje tan severo y escrupuloso como Batman, no podía dar mucho más de sí y en 1969, Dennis O'Neil y el genial Neal Adams llegaron como el séptimo de caballería para salvarle el cuello a nuestro hombre murciélago y devolverle a sus raíces como sombrío vengador de la noche
El reflejo crudo de la América contemporánea del momento (que ambos llevaron también a otras colecciones como las de Linterna Verde o Green Arrow), alzaron la carrera de Batman hacia una de sus cotas más altas a nivel artístico, solamente alcanzadas, que no superadas, más tarde por Frank Miller en su El Regreso del Caballero Oscuro y Batman: Año Uno en 1986 y 1988. 
Frank Miller, recogiendo el legado de O'Neil y Adams, da una vuelta de tuerca al personaje retrotrayéndonos a sus comienzos y lanzándonos también hacia su futuro con una maestría admirable junto a los indispensables trazos de David Mazzucchelli
Las obras de Frank Miller se convirtieron un uno de los éxitos más rotundos de la industria del cómic.
Alan Moore se uniría a la fiesta también y pariría Batman: The Killing Joke (1988).
Pero no debemos olvidar que a mediados de los ochenta DC se embarcó en un ambicioso proyecto para dar continuidad y coherencia a todo su universo a través de la Crisis en las Tierras Infinitas bajo la batuta de Marv Wolfman, George Pérez y Dick Giordano entre otros, de la cual surgiría el Batman que actualmente conocemos y sobre el que escribieron Miller, Moore o el escocés loco Grant Morrison.
Son momentos de cambios, de decisiones duras y originales, como así sucedió con el segundo Robin, Jason Todd, al que el Joker asesinó cruelmente en el arco argumental Batman: una muerte en la Familia (1989) de Jim Starlin (si hay que matar bien a alguien, llame usted a Starlin), no sin antes haberlo sometido a votación entre los propios lectores.
La desaparición de Jason Todd supuso en la psicología del personaje de Batman un golpe tan duro como el de la muerte de sus propios padres en su infancia.


Jason Todd, odiado por la mayoría de los lectores de la época, había logrado que bajaran las ventas de los cómics de Batman. Actualmente está vivito, coleando y siendo una pesadez como antaño.

Y en esta misma convulsa era en DC y pletórica en Batman, surgieron los largometrajes que lograron que hasta la ancianita más reservada de cada casa supiera quién era el señor con máscara de orejas puntiagudas, larga capa negra y que hablaba entre susurros ominosos.
Tim Burton dirigió con gran presupuesto dos triunfantes versiones de Batman y Joel Schumacher se encargó de otras dos que se acercaban más al espíritu pop del de Adam West.

Pero es el británico Christopher Nolan, director de obras como Memento, el que ha sabido conectar mejor con la personalidad tortuosa y totalmente sociópata de Bruce Wayne, inspirándose en los cómics de Dennis O'Neill o Frank Miller
Así han surgido Batman Begins (2005) y Batman el Caballero Oscuro (2008), a la espera de la próxima The Dark Knight Rises, para el próximo año 2012.

¡El alma de la fiesta!


Pero regresando a los cómics, os queremos recomendar una de las obras más especiales de Batman, Arkham Asylum (1989), guionizada por Grant Morrison y dibujada por el gran Dave McKean
Esta novela gráfica sumerge a Batman en un universo de demencia y violencia, arrebatándole su rol de glorioso paladín y convirtiéndolo en un simple ser humano. A través de la catedral viviente dedicada a la locura que es Arkham, Morrison y McKean nos llevan de paseo por las circunvalaciones cerebrales de un Bruce Wayne vulnerable, obsesionado y no tan distinto de un Joker que hace las veces de anfitrión al estilo del viejo dios Proteo. No merece la pena contar nada más de este Arkham Asylum, porque es cuestión de tiempo que rindamos cuentas de él en una próxima Tabla Esmeralda


Morrison & McKean, todo amor

Y nos habíamos quedado en los años 90, donde Batman ha sufrido aventuras y desventuras del estilo como recibir una soberana paliza a manos de la bestia parda de Bane, que lo dejó en una silla de ruedas en el arco argumental de La caída del Caballero (1993) siendo sustituido por un auténtico carnicero mientras se recuperaba: Azrael.

Actualmente, tras haber sido a priori asesinado por Darkseid, se encuentra viajando por el tiempo y espacio gracias al rayo omega del amo y señor de Apokolips.

No os hemos contado todo lo que Batman se merecería, pero para celebrar su cumpleaños y seguir recordándolo como uno de los personajes más importantes e interesantes del mundo del cómic, ha sido más que suficiente. El resto está, como siempre, en vuestras manos y ganas de ejercitar la cabeza un ratillo leyendo sus gestas.



Siouxsie and the Banshees & Danny Elfman - Face to Face (Batman Returns soundtrack)

16 de mayo de 2011

El viaje alucinante de Burns





Os lo creáis o no, actualmente también hay novedades en las librerías que captan nuestro interés. 
No está mal, de vez en cuando, darse un paseo por el presente y así poder encontrarnos con eventos editoriales tan jugosos como el del regreso de Charles Burns y su nuevo trabajo: Tóxico.



Charles Burns siempre ha tenido un estilo bastante peculiar y característico, de perpetuo (hasta hoy) blanco y negro y las temáticas que ha escogido a lo largo de los años en sus obras han oscilado entre el terror, la ciencia-ficción, el surrealismo... oscuras y enrevesadas, inclasificables. Autárquico, él mismo ha guionizado, dibujado y entintado sus trabajos.

Nacido en Seattle, Estados Unidos, Charles Burns tiene 49 años. Estuvo relacionado con las artes gráficas desde su adolescencia, colaborando en diversos fanzines como el del sello discográfico independiente Sub-Pop, junto a otro tipo de tipo de experimentos fotográficos. Su carrera en el mundo del cómic nació con la colaboración continuada en el Raw Magazine, dirigido por Art Spiegelman y bastión histórico del cómic alternativo en los años 80, donde también publicarían obras Alan Moore o Robert Crumb.
Allí Burns comenzó a desarrollar y pulir su estilo: dibujo clásico y accesible, monocromático, ingenuo y de fuertes contrastes lumínicos a la vez que maduraba temáticas bastante tenebrosas y extrañas.
No quedó todo en el Raw Magazine, también publicó material como El Borbah (1983) en la clásica Heavy Metal (no confundir con ninguna revista musical, por favor) fundada por el imprescindible Moebius, y en otras revistas extranjeras como El Víbora en España, Schwermetall en Alemania o Frigidaire en Italia.
Siguió trabajando como ilustrador de portadas de revistas como The New York Times o Esquire, de discos como el Brick by Brick de Iggy Pop, se introdujo en el mundo de la animación para adaptar su Dog Boy al formato de Liquid Television de la archoconocida MTV e incluso trabajó para Coca-Cola. 
Entre otros muchos proyectos.
Y en 1993 comenzó a trabajar hasta su finalización, en 2004, en la que es hasta el momento su obra más célebre y que le valió además un premio Harvey: Black Hole o Agujero Negro: la historia espeluznante de una enfermedad de transmisión sexual, una plaga, que únicamente infecta a adolescentes convirtiéndolos en monstruos
Pero no a todos por igual.
Charles Burns plasma a la perfección una atmósfera turbia, asfixiante, angustiosa, donde los titubeos y terrores adolescentes son protagonistas absolutos. Sexo, drogas, películas de serie B y esa amalgama entre realidad y delirio tan propias de David Lynch o Cronenberg, los vamos a encontrar de nuevo enTóxico.


viñeta de Black Hole


Esas obsesiones de Burns con ambientes opacos y perniciosos, enfermedades, conductas autodestructivas y laberintos emocionales, vuelven a aparecer pero más exacerbados. No porque aumente la cantidad de este tipo de recursos tan característicos, sino porque lo une a un nuevo lenguaje, a un nuevo ritmo en la lectura que hasta ahora no había utilizado.

Para empezar, Burns se ha pasado al color. Del blanco y negro a colores ácidos, planos, además por su propia mano. Y la gama cromática, mucho menos que restarle misterio, lo que hace es acrecentar la sordidez y paranoia, adaptándose como un traje de látex a la historia que nos presenta, una verdadera odisea barbitúrica.
Burns fractura constantemente la estructura temporal de la historia mediante flashbacks y alucinaciones, pero lejos de desdibujar la trama, obliga al lector a implicarse intelectual y emocionalmente con el protagonista, que comparte con el propio lector su estupor ante lo que se extiende frente a sus ojos.

Los planos de existencia, que es prematuro considerar cuál de ellos pertenece a la realidad o cuál al mundo ¿onírico?, se solapan y despliegan un abanico de personajes vomitados de la cultura pop y trash: alienígenas verdes acosadores, huevos-amanita muscaria, mutantes-yonkis que comen gusanos que lloran, embriones de pollo, fetos de cerdo y el Radio Ethiopia de Patti Smith... un viaje a un país de las maravillas infectado de vesania y dolor (con psicopompo felino y Virgilio posmoderno incluidos).
Precisamente este país de las maravillas, es uno de los homenajes que rinde Charles Burns a la Interzona que Williams Burroughs incluyó en su libro El almuerzo desnudo.
Y no sólo la inclusión de una Interzona en el cómic es su vasallaje particular a Burroughs, la propia no-estructura del cómic recuerda al movimiento beat.




Todo ésto, combinado con un dibujo de línea clara, preciso y de evidente admiración (reconocida además por el propio Burns) hacia Hergé y su Tintín, producen impresiones insólitas.  La misma portada de Tóxico es una especie de adaptación-homenaje perversa a la de Tintín y la Estrella Misteriosa. El propio protagonista tiene los rasgos de Tintín y como alter-ego utiliza el nombre de Nitnit. 


Formalmente Tóxico está organizado siguiendo la disposición del cómic francobelga, al estilo de Hergé o autores posteriores como Yves Chaland, lo que justifica de nuevo el uso del color en vez del blanco y negro. 
Charles Burns lo que hace es envenenar, corromper una estructura de cómic clásica a través de una historia de horror y locura aparentemente inconexa pero muy rica en simbología, para recrear una percepción de unas realidades decadentes y, a pesar de lo absurdo, de lo prodigioso, muy cercanas a nuestro propio mundo.




Consideramos que no es beneficioso desvelar más del argumento en sí, porque Charles Burns también lo que persigue es provocar emociones y sentimientos, aunque para los más curiosos La Nube dispone de todos los datos.
Tóxico no es un tomo autoconclusivo, resulta ser la primera parte de una trilogía de cuya segunda parte conocemos sólo el nombre: La Colmena. Este primer volumen deja con la miel en los labios, pero es indicador de que los fogones de Burns siguen cocinando delicias (psicotrópicas), lo que es siempre una excelente noticia.


Patti Smith - Smells like a teen spirit

7 de mayo de 2011

... just an American guy


Con el próximo estreno el 29 de Julio de Linterna Verde en los cines, no podemos dejar de rendir homenaje al que creemos el mejor Green Lantern que DC ha ofrecido. Nada del repelente de Hal Jordan, líder indiscutible y favorito entre los fans. Definitely Guy Gardner rules!

Guy provocando al personal

Guy Gardner es uno de los personajes más inclasificables, zafios y retrógrados
de la historia del cómic. Un perfecto antihéroe en todos y cada uno de los aspectos. Es feo, fanfarrón, machista, arrogante, bocazas, ególatra hasta límites insospechados, con la sensibilidad de un bloque de plomo y, cómo no, republicano. Defensor a ultranza de los valores y patria americanos, su talante fascistoide no deja indiferente a nadie. Es un auténtico gañán.
A pesar de ser una joya, ha calado entre los fans del cómic precisamente por el descaro de sus ideas reaccionarias y su nula corrección política. Escandaliza su ceguera y a pesar de ello, es un guerrero valiente y muy efectivo (algo inconsciente también) en el campo de batalla. Es bueno, pero… su personalidad e ideas son caricaturescas.
Ya que se trata de un personaje sorprendentemente contradictorio, el amor de su vida no pudo ser más estupefaciente que el de una dulce, tierna, empática y cursi diosa nórdica conocida como Hielo. Tora Olafsdotter, muerta trágicamente y resucitada hace poco.
Casi todo en la vida de este patán es alucinógeno, y está repleto de momentos inenarrables, sobre todo durante la época en la que cayó en las manos del imprescindible combo Giffen- DeMatteis. A este dúo de autores debemos una de las mejores étapas de la Liga de la Justicia, llena de humor delirante y absurdo en un esfuerzo de autoparodia magníficos. A esto se les añaden unas historias dinámicas, de gran calado y cruciales en la vida de esta colección. Y cómo no, Guy Gardner en su azarosa vida fue protagonista de vergonzosos y gozosos momentos de gloria dignos de su persona. Apoteósica escena la preparada por Kilowog en una cita que tenía con Hielo durante la representación de un circo, donde un muñeco gigante de Guy se bajaba los pantalones para mostrar un ridículo calzoncillo de corazoncitos rojos ante las carcajadas del público asistente. Menos deshonroso, pero igualmente humillante, es el tremendo puñetazo que le propinó Batman en una diatriba sobre quién debía liderar la Liga de la Justicia. Quedó inconsciente durante varias horas.
Desde una dura infancia con un padre alcohólico pasando a ser el Linterna Verde del sector 2814, más varios desórdenes de personalidad, Guy Gardner ha sobrellevado una existencia que abarca desde ser el usuario del anillo amarillo qwardian de Sinestro hasta el haber recombinado su ADN con otro alienígena consiguiendo increíbles poderes de la raza Vuldariana. No ha sido nunca un personaje que se haya resignado, los guionistas, a pesar de maltratarlo así, le han brindado una dignidad humana y espíritu de superación (otros lo llaman terquedad) admirables.
Parece ser que le han dado una pequeña tregua convirtiéndolo en el Guardia Linterna Verde de Honor número 1, supervisando el entrenamiento de los nuevos “cadetes” en Oa.
Pero a pesar de ello, su carácter continúa siendo el del mismo paleto de siempre que se revela, además y para más INRI, licenciado en Derecho. Quién iba a decir que ese insufrible y tosco chauvinista iba a ser capaz de leer un libro y menos de escribir algo… Pero tampoco esperábamos que fuera a conseguir hacernos disfrutar de lo lindo a pesar de ser realmente odioso.
Un verdadero mérito.


mostrando sus respetos a su amigo Batman



Por eso, no os contamos más y os invitamos a que seáis vosotros mismos los que os busquéis la vida para leeros un par de cosas sobre este tipo americano…


23 de abril de 2011

Tarot, ¿el libro de Toth?

Cierto, el título de esta entrada de la Tabla Esmeralda es capcioso porque el Tarot no es una especie de compendio del arcano y misterioso Libro de Toth
No vamos a entrar aquí en lo que sería ese enigmático volumen del cual se dice que fue escrito poco después del Diluvio universal por el escriba de los dioses, el dios de Hermópolis Toth, y que contenía secretos de poder incalculable permitiendo a su dueño dominar los elementos, astros, conocer el lenguaje de los animales o resucitar muertos entre otros prodigios. 
Multitud de charlatanes en todas las épocas clamaban poseerlo (y algunos de ellos ardieron por manifestar su tenencia) y a pesar de que existen alusiones a él en distintas fuentes a lo largo del tiempo, nunca ha aparecido ni una pequeña fracción de él.
Sentimos decepcionaros. 
De momento, el único Libro de Toth (1944) es el confeccionado por Aleister Crowley que resulta ser una introducción al manejo de su, por entonces, recién diseñado tarot, ilustrado por Lady Frieda Harris.

Harris & Crowley de paseo

La vinculación de la baraja del Tarot y el Antiguo Egipto provino en realidad de un pastor protestante francés, Antoine Court de Gébelin, que en su obra Le Monde primitif, analysé et comparé avec le monde moderne (1782) reconstruyó una hipotética historia de las cartas, sin suministrar ningún tipo de evidencia histórica, asignándoles una ascendencia mística: sacerdotes egipcios habrían destilado la insondable sabiduría del Libro de Toth en las 22 figuras de los Arcanos Mayores. De ahí a la difusión de tan exótica y apetitosa teoría entre los círculos esotéricos y más adelante entre el pueblo, sólo había un pequeño paso, dándolo sin hesitar Jean François Alliette Etteilla un año después. Pero ésto es adelantarnos a nuestros propósitos porque, ¿qué es el Tarot?, ¿de dónde procede en realidad?

Pues en la actualidad, el Tarot es un mazo de 78 cartas (puede variar el número) donde se diferencian los llamados TriunfosArcanos Mayores (22 figuras) y Arcanos Menores (56 naipes). Los Arcanos Menores son las cartas numerales divididas en los cuatro palos que conocemos (oros, copas, espadas y bastos) y sus respectivas cartas de la corte (sota, caballo, rey) ampliadas respecto a la baraja común española con la figura de la reina. Los Triunfos Mayores, ya no tan conocidos, representan escenas y figuras muy concretas de gran riqueza simbólica a las que se les ha otorgado incluso valores arquetípicos (Carl Gustav Jung).
Su uso más común es el de la adivinación, la denominada cartomancia, aunque este fin germinara de manera tardía, s. XVIII, si lo comparamos con otras mancias de más solera (astrología, oniromancia, lecanomancia...). Existen multitud de variedades en lo que se refiere a los diseños e ilustraciones del Tarot, pero todas tienen en común las características generales que hemos indicado. Esta homogeneidad contemporánea entre las distintas barajas no era así, lógicamente, en su nacimiento.

Ladies and gentlemen: tarot de Star Wars!!


No se conoce ni fecha exacta ni autor concreto para el origen del Tarot, aunque sí la época aproximada. Tanto las cartas numerales como los Triunfos, debieron aparecer a principios del s XV con el desarrollo de la xilografía, la producción de papel, el estampado, la técnica del huecograbado, etc.
Los países involucrados en este alumbramiento tan peculiar fueron Italia, España, Francia y Alemania, aunque en éste último es donde tenemos atestiguadas las primeras cartas numerales con sus respectivas insignias: bellota, cascabel, hoja y corazón. También por entonces Italia comenzó a fabricar barajas de cincuenta cartas o naibi con fines pedagógicos. Estos naibi tenían un precedente en las cartulinas o carticellas que en el s XIII algunos maestros de la península itálica utilizaban para instruir a los niños en las virtudes cristianas. Pronto este juego infantil de imágenes de espíritu didáctico trocó en una serie de figuras alegóricas para los adultos, perfectas para jugar solitarios o apostar. Así es como la unión entre las cartas numerales y los naibi formaron el juego del Tarot
Los nombres que reciben por entonces no son Arcanos, sino cartas lombardas para los Triunfos Mayores y cartas sarracenas para las numerales.
Las primeras barajas de Tarot atestiguadas emergen en el norte de Italia: Bolonia, Milán, Venecia, Ferrara. Los mazos más antiguos que se conservan son el llamado tarot Visconti-Sforza, producidos sobre 1451 por encargo del Duque de Milán Philippo Maria Visconti, y que usaban diariamente en su familia para jugar.

La Papisa del mazo Visconti-Sforza

Otro mazo de naipes una década posterior (1465) es el conocido como Tarot de Mantegna, que no es propiamente un tarot ni tampoco obra del artista renacentista Andrea Mantegna. Pero resulta altamente interesante ya que en esta baraja es elocuente el origen instructivo y educacional de los naipes. 
Nos encontramos con un mazo compuesto de 50 grabados que reproducen la noción medieval y aristotélica del Cosmos, a través de cinco grupos diferenciados que van progresando
I-     Condiciones humanas (el mendigo, el artesano, el mercader... hasta llegar al Papa), 
II-   Apolo y las musas (Calíope, Urania, Terpsícore... hasta llegar a Apolo)
III-  Las artes liberales (Gramática, Lógica, Retórica hasta llegar a la Teología)
IV- Los principios cósmicos y las virtudes cristianas (Astronomía, Cronología, pasando por la Templanza, la Fuerza, la Justicia hasta llegar a la Fe) 
V-   Los cuerpos celestes (la Luna, Mercurio, pasando por Saturno, la Octava Esfera hasta alcanzar Il Primo Mobile y la Prima Causa)

¿Alguien reconoce algo? ¿Quizás el Carro, el Loco...?

En el mismo siglo también aparecen dos variedades más de tarot: el tarocchino de Bolonia y el minchiate de Florencia. Los fabricantes de barajas compitieron entre sí y tuvieron como estandartes la pericia de artistas como Antonio Cicognara y Marzano da Torona, de estilo bizantino y preciosista, de clara orientación humanista como el resto de sus colegas del Trecento.
Se consideraba un símbolo de prestigio social el poseer un mazo de Tarot y los juegos de cartas se extienderon bastante a pesar de las prohibiciones y amonestaciones reales y eclesiásticas. En el s XVI empezaron a realizarse los primeros juegos de prestidigitación con ellas pero no es hasta mediados del s XVIII que su uso como arte adivinatoria comienza.

Es Etteilla (1738-1791) el que asentó las bases de la cartomancia y su vertiente mercantil. Codificó la metodología de las tiradas, escribió varios libros, se autoproclamó el maestro de todos los cartomantes, fundó una Escuela de Magia donde impartía cursos públicos gratuitos tres veces por semana y daba clases particulares a domicilio también. Fue además pionero en las tiradas a distancia: realizaba lecturas por correspondencia.
Él fue el responsable de difundir la extravagante trola del origen egipcio del Tarot en su libro Manière de se recréer avec le jeu de cartes nommées tarots (1783) donde afirmaba sin pudor 40 años antes de que Champollion gritara je tiens l'affaire!
"...aquí entrego la clave de los setenta y ocho jeroglíficos que hay en el Libro de Toth, obra compuesta en el año 1828 de la Creación, 171 después del Diluvio".
No hay duda de que hizo de su actividad una profesión y añadiremos muy lucrativa, que se mantiene hasta nuestros días; sus tarifas además eran públicas, oscilaban según el trabajo de 3 a 50 libras.

A partir del peluquero Etteilla (aunque no es cierto que fuera peluquero en realidad) todo cambió para esa baraja de cartas de ánimo renacentista
Marie Anne Lenormand, Éliphas Lévi, Jean Alexandre Vaillant o Papus, ya en el s XIX, continuaron las huellas de Jean François Alliette, criticando, reformando y aumentando su legado. Éliphas Lévi relacionó tarot con Cábala (quizás inspirado por el erudito francés Guillaume Postel) repartiendo a cada Arcano Mayor una letra del alefato y atribuyéndole como ascendencia un desaparecido texto sagrado del patriarca Enoch. Vaillant les otorgó una procedencia más curiosa todavía: la Biblia Bohemia (s XV-XVI), que argumentaba era anterior incluso al Antiguo Testamento.
Se podría hacer más larga la lista sobre peregrinas hipótesis sobre el origen del Tarot (gitanos-India, gitanos-Egipto...), pero sería perder el tiempo. El Tarot es europeo, no oriental, y posterior al cristianismo.
Los mismos naipes, con sus imágenes y simbología, lo expresan manifiestamente. 
Un ejemplo meridiano es la carta de la Sacerdotisa o Papisa: se trata de una referencia directa a la Papisa Juana del s IX, que se dice dirigió la Iglesia bajo el nombre de Juan VIII. Su insólita leyenda no se aprovechó realmente hasta el s XIII, y la confirmación la tenemos en que no es representada en las cartas con el bonete frigio que le correspondería por época, sino con la tiara trirreina que se instauró precisamente en el s XIII. 
Y muy importante: un cabalista nunca hubiera imaginado una Papisa, ni hubiera admitido una mujer desnuda dentro de una almendra mística como representación de la carta de El Mundo.

El germen del Tarot está íntimamente relacionado con el de las cartas numerales, y aunque podrían buscarse reminiscencias menos incoherentes como una procedencia china, no hay de momento ningún vestigio o testimonio que así lo pueda atestiguar y ratificar. El que el Tarot posea una raíz más cercana en el tiempo de lo que a muchos les gustaría por cuestiones de reputación, no le quita atractivo a su historia verdadera. Las cartas son un testimonio cristalizado, diáfano y vivo de la Baja Edad Media y Renacimiento europeos, un valor que no se lo puede arrebatar históricamente nadie.

el pobre de Champollion currándoselo fino y otros subiéndose a la parra

Y como la cabra tira al monte, no he podido evitar la tentación de imaginarme (aunque comercialmente ya existan) unos Triunfos Mayores dedicados al mundo del cómic, en especial al universo de Marvel. He aquí mi lista, no especialmente meditada pero sí ideada con cariño:

El Loco: Spiderman



El Mago: Mister Siniestro

La Sacerdotisa: Dragón Lunar

La Emperatriz: Natasha Romanov (La Viuda Negra)

El Emperador: King Pin

El Sumo Sacerdote: Reed Richards

Los Enamorados: La Visión-Hombre Maravilla-Bruja Escarlata



El Carro: Capitán América

La Fuerza: Hulka

El Ermitaño: Doctor Extraño

La rueda de la fortuna: Irene Adler (Destino)

La Justicia: Master Order

El Colgado: Silver Surfer

La Muerte: Elektra Natchios



La Templanza: Profesor Charles Xavier

El Diablo: Madelyne Pryor

La Torre: Galactus

La Estrella: Long-shot

La Luna: Mística

El Sol: Fénix

El Juicio: Los Celestiales

El Mundo: Capitán Mar-Vell





Por supuesto, las elecciones son discutibles y seguro las hay mejores, así que os invito a que vosotros mismos confeccionéis la vuestra y si sois lo suficientemente osados, la publiquéis en los comentarios.

¡Feliz Cumpleaños Batman!

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En el florido y hermoso mes de Mayo, pero en un ya lejano 1939, Detective Comics, en su número 27, nos presentó al que iba a convertirse en uno de los personajes de la historieta más universalmente conocidos junto a Superman y el Hombre Araña.
Este mes de mayo, el hombre murciélago, Batman, cumple 72 años, ¡felicidades!

Batman iba a llamarse el hombre-pájaro, pero Bill Finger, co-creador de la criatura (aunque no reconocido legalmente) junto a Bob Kane, le sugirió a éste último algo más misterioso y oscuro con forma de murciélago... así nació The Bat-man. Mucho se podría contar sobre la ingratitud de Bob Kane, el creador ampliamente conocido por el público de nuestro protagonista de hoy, hacia Bill Finger, que fue el que esbozó en realidad las características del hombre murciélago que en la actualidad todos reconocemos. 
Hizo una mezcla genial entre Sherlock Holmes, The Phantom o el personaje radiofónico the Shadow, que llegó a ser interpretado por el mismísimo Orson Welles. Lo que es indudable también es la inspiración estética tétrica y siniestra a la que recurrieron ambos, Kane y Finger: la película The Bat de 1926 del director Roland West, donde un asesino enmascarado y cuyo símbolo era un murciélago, iba liquidando uno a uno a los habitantes de una vieja mansión.




Batman, en cambio, nació para combatir el crimen y en muy pocos números lo vimos pelear frente a villanos por todos conocidos como The Joker o Catwoman, así como surtido de su famoso cinturón multiusos, su boomerang, el sofisticado batiplano o batmovil. Bill Finger, a pesar de las reticencias de Bob Kane, sugirió la inserción de un compañero de batallas, Robin, con el cual compartir aventuras como alumno aventajado, lo que resultó duplicar las ventas del cómic. Su Watson particular para continuar con el homenaje al personaje creado por Conan Doyle.

Su mascarada como play-boy y empresario de vida licenciosa y descuidada ocultaba su célebre tragedia familiar que lo impulsó a luchar contra villanos de raleas muy distintas, y todo a través de su propio esfuerzo personal y multitud de cachivaches que lo separaban de otros héroes del tebeo que poseían super-poderes
La tecnología y su fuerza de voluntad se convirtieron en las herramientas para su lucha diaria contra individuos como el Pingüino, Dos Caras y más adelante El Acertijo, Poison Ivy, el tremebundo R'as Al Ghul o la bestia parda de Bane


Julie Newmar, caracterizada como Catwoman, planeando maldades... ¡miaow!


Batman comenzó siendo un vengador violento que combatía incluso a mafiosos como la familia Falcone (aunque no eran sus enemigos habituales), pero tras la Segunda Guerra Mundial, DC Cómics adoptó una línea editorial más blanda y afecta al público adolescente e infantil, lo que tuvo como consecuencia directa un abandono de las facetas más duras y agresivas de nuestro querido murciélago, convirtiéndolo en un respetable ciudadano de estampa paternal.

Durante los años 50, Batman, junto a una gran mayoría de superhéroes y publicaciones, sufrieron el disparatado ataque del psiquiatra germano-americano Fredric Wertham, que con su La Seducción del Inocente (1954), culpó a los tebeos de incitar a la juventud a la delincuencia y corromper a los niños. Este opúsculo de contenidos absurdos, tuvo un gran impacto sobre multitud de padres alarmados, cuya publicación coincidió desafortunadamente además con una investigación en el Congreso de los Estados Unidos sobre delincuencia juvenil, lo que por petición popular involucró a las editoriales de cómics y obligó a instituir la CCA o Autoridad del código de cómics, una medida de autocensura que dió el golpe de gracia a muchas colecciones y abrió de par en par las puertas a la época más edulcorada y dócil de la historia del cómic. 
Una actitud muy propia de la moralina norteamericana y que también inclinaría definitivamente la balanza para hacer del público del cómic meramente infantil, cosa que en sus inicios no era así, y que todavía injustamente se sigue percibiendo: los tebeos son para niños
Pistolas, pin-ups, vampiros, las palabras horror o terror e incluso fuegos artificiales (!!!), fueron eliminados de los cómics, entre otros desatinos.


Wertham asustando a la chiquillería con el Lobo Feroz


Batman, a pesar de que ya había suavizado sus orígenes oscuros, fue también víctima de sus iras: fue precisamente en La Seducción del Inocente donde aparece por primera vez su empalme con el mundo gay
Wertham, como psiquiatra de la rancia escuela que fomentaba el terror lila, acusó a los personajes de Batman y Robin de mantener una relación homosexual encubierta, afirmando que las historias de los cómics eran psicológicamente homosexuales y podían influir negativamente en la infancia por su atmósfera sutil homoerótica.
A causa de todo esto, DC Cómics se vio forzado a incluir a personajes femeninos en las historias de Batman que rebajaran el nivel de testosterona para el alivio de unos padres que consideraban peligrosa la inclusión de tantos penes bajo mallas en una misma viñeta. 
Así aparecieron la tía de Robin, Harriet Cooper, Batwoman y Bat-girl. También las típicas mascotas de la Edad de Plata que todo superhéroe de relevancia debía tener. Superman tenía a Krypto el superperro, y Batman detentó la fortuna de la compañía de Ace the Bat-Hound e incluso Batmito, un serecillo interdimensional que ha dado mucho que hablar.
Pero el mal ya estaba hecho, y la acusación sin ningún tipo de base al respecto, ha llegado hasta nuestros días como motivo de chanzas o desprestigio, cuando en realidad ninguno de los creadores de Batman y guionistas posteriores habían siquiera pensado en atribuirle una tendencia sexual concreta
Quizás Frank Miller sí que se pronunció más al respecto, pero atribuyéndole una obsesión reprimida homosexual hacia el Joker, y todo desde la perspectiva de sus propios guiones bien entrados ya los 80.
Así Batman también se ha erigido como uno de los iconos de la cultura popular gay para defender una identidad sexual tan digna como la hetero. Lo cual ha enriquecido todavía más el de por sí fecundo legado del hombre murciélago.


kiss me kiss me kiss me

Y en los años 60, llegó el momento más delirante y surrealista de la carrera de Batman, una verdadera explosión de luz, color y candor. 
¿La razón? Nuestro hombre murciélago estuvo a punto de ser retirado por su falta de ventas, así que con Carmine Infantino a los lápices, le lavaron la cara, rediseñaron su uniforme y vehículo, y lo lanzaron a la nueva era pop
El debut de la serie protagonizada por Adam West fue el detonante de una de los periodos más populares y estrambóticos de la existencia de Batman, aunque también la más distante de lo que fueron sus orígenes y fundamento.

El festival infantil en el que se había convertido un personaje tan severo y escrupuloso como Batman, no podía dar mucho más de sí y en 1969, Dennis O'Neil y el genial Neal Adams llegaron como el séptimo de caballería para salvarle el cuello a nuestro hombre murciélago y devolverle a sus raíces como sombrío vengador de la noche
El reflejo crudo de la América contemporánea del momento (que ambos llevaron también a otras colecciones como las de Linterna Verde o Green Arrow), alzaron la carrera de Batman hacia una de sus cotas más altas a nivel artístico, solamente alcanzadas, que no superadas, más tarde por Frank Miller en su El Regreso del Caballero Oscuro y Batman: Año Uno en 1986 y 1988. 
Frank Miller, recogiendo el legado de O'Neil y Adams, da una vuelta de tuerca al personaje retrotrayéndonos a sus comienzos y lanzándonos también hacia su futuro con una maestría admirable junto a los indispensables trazos de David Mazzucchelli
Las obras de Frank Miller se convirtieron un uno de los éxitos más rotundos de la industria del cómic.
Alan Moore se uniría a la fiesta también y pariría Batman: The Killing Joke (1988).
Pero no debemos olvidar que a mediados de los ochenta DC se embarcó en un ambicioso proyecto para dar continuidad y coherencia a todo su universo a través de la Crisis en las Tierras Infinitas bajo la batuta de Marv Wolfman, George Pérez y Dick Giordano entre otros, de la cual surgiría el Batman que actualmente conocemos y sobre el que escribieron Miller, Moore o el escocés loco Grant Morrison.
Son momentos de cambios, de decisiones duras y originales, como así sucedió con el segundo Robin, Jason Todd, al que el Joker asesinó cruelmente en el arco argumental Batman: una muerte en la Familia (1989) de Jim Starlin (si hay que matar bien a alguien, llame usted a Starlin), no sin antes haberlo sometido a votación entre los propios lectores.
La desaparición de Jason Todd supuso en la psicología del personaje de Batman un golpe tan duro como el de la muerte de sus propios padres en su infancia.


Jason Todd, odiado por la mayoría de los lectores de la época, había logrado que bajaran las ventas de los cómics de Batman. Actualmente está vivito, coleando y siendo una pesadez como antaño.

Y en esta misma convulsa era en DC y pletórica en Batman, surgieron los largometrajes que lograron que hasta la ancianita más reservada de cada casa supiera quién era el señor con máscara de orejas puntiagudas, larga capa negra y que hablaba entre susurros ominosos.
Tim Burton dirigió con gran presupuesto dos triunfantes versiones de Batman y Joel Schumacher se encargó de otras dos que se acercaban más al espíritu pop del de Adam West.

Pero es el británico Christopher Nolan, director de obras como Memento, el que ha sabido conectar mejor con la personalidad tortuosa y totalmente sociópata de Bruce Wayne, inspirándose en los cómics de Dennis O'Neill o Frank Miller
Así han surgido Batman Begins (2005) y Batman el Caballero Oscuro (2008), a la espera de la próxima The Dark Knight Rises, para el próximo año 2012.

¡El alma de la fiesta!


Pero regresando a los cómics, os queremos recomendar una de las obras más especiales de Batman, Arkham Asylum (1989), guionizada por Grant Morrison y dibujada por el gran Dave McKean
Esta novela gráfica sumerge a Batman en un universo de demencia y violencia, arrebatándole su rol de glorioso paladín y convirtiéndolo en un simple ser humano. A través de la catedral viviente dedicada a la locura que es Arkham, Morrison y McKean nos llevan de paseo por las circunvalaciones cerebrales de un Bruce Wayne vulnerable, obsesionado y no tan distinto de un Joker que hace las veces de anfitrión al estilo del viejo dios Proteo. No merece la pena contar nada más de este Arkham Asylum, porque es cuestión de tiempo que rindamos cuentas de él en una próxima Tabla Esmeralda


Morrison & McKean, todo amor

Y nos habíamos quedado en los años 90, donde Batman ha sufrido aventuras y desventuras del estilo como recibir una soberana paliza a manos de la bestia parda de Bane, que lo dejó en una silla de ruedas en el arco argumental de La caída del Caballero (1993) siendo sustituido por un auténtico carnicero mientras se recuperaba: Azrael.

Actualmente, tras haber sido a priori asesinado por Darkseid, se encuentra viajando por el tiempo y espacio gracias al rayo omega del amo y señor de Apokolips.

No os hemos contado todo lo que Batman se merecería, pero para celebrar su cumpleaños y seguir recordándolo como uno de los personajes más importantes e interesantes del mundo del cómic, ha sido más que suficiente. El resto está, como siempre, en vuestras manos y ganas de ejercitar la cabeza un ratillo leyendo sus gestas.



Siouxsie and the Banshees & Danny Elfman - Face to Face (Batman Returns soundtrack)

El viaje alucinante de Burns

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Os lo creáis o no, actualmente también hay novedades en las librerías que captan nuestro interés. 
No está mal, de vez en cuando, darse un paseo por el presente y así poder encontrarnos con eventos editoriales tan jugosos como el del regreso de Charles Burns y su nuevo trabajo: Tóxico.



Charles Burns siempre ha tenido un estilo bastante peculiar y característico, de perpetuo (hasta hoy) blanco y negro y las temáticas que ha escogido a lo largo de los años en sus obras han oscilado entre el terror, la ciencia-ficción, el surrealismo... oscuras y enrevesadas, inclasificables. Autárquico, él mismo ha guionizado, dibujado y entintado sus trabajos.

Nacido en Seattle, Estados Unidos, Charles Burns tiene 49 años. Estuvo relacionado con las artes gráficas desde su adolescencia, colaborando en diversos fanzines como el del sello discográfico independiente Sub-Pop, junto a otro tipo de tipo de experimentos fotográficos. Su carrera en el mundo del cómic nació con la colaboración continuada en el Raw Magazine, dirigido por Art Spiegelman y bastión histórico del cómic alternativo en los años 80, donde también publicarían obras Alan Moore o Robert Crumb.
Allí Burns comenzó a desarrollar y pulir su estilo: dibujo clásico y accesible, monocromático, ingenuo y de fuertes contrastes lumínicos a la vez que maduraba temáticas bastante tenebrosas y extrañas.
No quedó todo en el Raw Magazine, también publicó material como El Borbah (1983) en la clásica Heavy Metal (no confundir con ninguna revista musical, por favor) fundada por el imprescindible Moebius, y en otras revistas extranjeras como El Víbora en España, Schwermetall en Alemania o Frigidaire en Italia.
Siguió trabajando como ilustrador de portadas de revistas como The New York Times o Esquire, de discos como el Brick by Brick de Iggy Pop, se introdujo en el mundo de la animación para adaptar su Dog Boy al formato de Liquid Television de la archoconocida MTV e incluso trabajó para Coca-Cola. 
Entre otros muchos proyectos.
Y en 1993 comenzó a trabajar hasta su finalización, en 2004, en la que es hasta el momento su obra más célebre y que le valió además un premio Harvey: Black Hole o Agujero Negro: la historia espeluznante de una enfermedad de transmisión sexual, una plaga, que únicamente infecta a adolescentes convirtiéndolos en monstruos
Pero no a todos por igual.
Charles Burns plasma a la perfección una atmósfera turbia, asfixiante, angustiosa, donde los titubeos y terrores adolescentes son protagonistas absolutos. Sexo, drogas, películas de serie B y esa amalgama entre realidad y delirio tan propias de David Lynch o Cronenberg, los vamos a encontrar de nuevo enTóxico.


viñeta de Black Hole


Esas obsesiones de Burns con ambientes opacos y perniciosos, enfermedades, conductas autodestructivas y laberintos emocionales, vuelven a aparecer pero más exacerbados. No porque aumente la cantidad de este tipo de recursos tan característicos, sino porque lo une a un nuevo lenguaje, a un nuevo ritmo en la lectura que hasta ahora no había utilizado.

Para empezar, Burns se ha pasado al color. Del blanco y negro a colores ácidos, planos, además por su propia mano. Y la gama cromática, mucho menos que restarle misterio, lo que hace es acrecentar la sordidez y paranoia, adaptándose como un traje de látex a la historia que nos presenta, una verdadera odisea barbitúrica.
Burns fractura constantemente la estructura temporal de la historia mediante flashbacks y alucinaciones, pero lejos de desdibujar la trama, obliga al lector a implicarse intelectual y emocionalmente con el protagonista, que comparte con el propio lector su estupor ante lo que se extiende frente a sus ojos.

Los planos de existencia, que es prematuro considerar cuál de ellos pertenece a la realidad o cuál al mundo ¿onírico?, se solapan y despliegan un abanico de personajes vomitados de la cultura pop y trash: alienígenas verdes acosadores, huevos-amanita muscaria, mutantes-yonkis que comen gusanos que lloran, embriones de pollo, fetos de cerdo y el Radio Ethiopia de Patti Smith... un viaje a un país de las maravillas infectado de vesania y dolor (con psicopompo felino y Virgilio posmoderno incluidos).
Precisamente este país de las maravillas, es uno de los homenajes que rinde Charles Burns a la Interzona que Williams Burroughs incluyó en su libro El almuerzo desnudo.
Y no sólo la inclusión de una Interzona en el cómic es su vasallaje particular a Burroughs, la propia no-estructura del cómic recuerda al movimiento beat.




Todo ésto, combinado con un dibujo de línea clara, preciso y de evidente admiración (reconocida además por el propio Burns) hacia Hergé y su Tintín, producen impresiones insólitas.  La misma portada de Tóxico es una especie de adaptación-homenaje perversa a la de Tintín y la Estrella Misteriosa. El propio protagonista tiene los rasgos de Tintín y como alter-ego utiliza el nombre de Nitnit. 


Formalmente Tóxico está organizado siguiendo la disposición del cómic francobelga, al estilo de Hergé o autores posteriores como Yves Chaland, lo que justifica de nuevo el uso del color en vez del blanco y negro. 
Charles Burns lo que hace es envenenar, corromper una estructura de cómic clásica a través de una historia de horror y locura aparentemente inconexa pero muy rica en simbología, para recrear una percepción de unas realidades decadentes y, a pesar de lo absurdo, de lo prodigioso, muy cercanas a nuestro propio mundo.




Consideramos que no es beneficioso desvelar más del argumento en sí, porque Charles Burns también lo que persigue es provocar emociones y sentimientos, aunque para los más curiosos La Nube dispone de todos los datos.
Tóxico no es un tomo autoconclusivo, resulta ser la primera parte de una trilogía de cuya segunda parte conocemos sólo el nombre: La Colmena. Este primer volumen deja con la miel en los labios, pero es indicador de que los fogones de Burns siguen cocinando delicias (psicotrópicas), lo que es siempre una excelente noticia.


Patti Smith - Smells like a teen spirit

... just an American guy

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Con el próximo estreno el 29 de Julio de Linterna Verde en los cines, no podemos dejar de rendir homenaje al que creemos el mejor Green Lantern que DC ha ofrecido. Nada del repelente de Hal Jordan, líder indiscutible y favorito entre los fans. Definitely Guy Gardner rules!

Guy provocando al personal

Guy Gardner es uno de los personajes más inclasificables, zafios y retrógrados
de la historia del cómic. Un perfecto antihéroe en todos y cada uno de los aspectos. Es feo, fanfarrón, machista, arrogante, bocazas, ególatra hasta límites insospechados, con la sensibilidad de un bloque de plomo y, cómo no, republicano. Defensor a ultranza de los valores y patria americanos, su talante fascistoide no deja indiferente a nadie. Es un auténtico gañán.
A pesar de ser una joya, ha calado entre los fans del cómic precisamente por el descaro de sus ideas reaccionarias y su nula corrección política. Escandaliza su ceguera y a pesar de ello, es un guerrero valiente y muy efectivo (algo inconsciente también) en el campo de batalla. Es bueno, pero… su personalidad e ideas son caricaturescas.
Ya que se trata de un personaje sorprendentemente contradictorio, el amor de su vida no pudo ser más estupefaciente que el de una dulce, tierna, empática y cursi diosa nórdica conocida como Hielo. Tora Olafsdotter, muerta trágicamente y resucitada hace poco.
Casi todo en la vida de este patán es alucinógeno, y está repleto de momentos inenarrables, sobre todo durante la época en la que cayó en las manos del imprescindible combo Giffen- DeMatteis. A este dúo de autores debemos una de las mejores étapas de la Liga de la Justicia, llena de humor delirante y absurdo en un esfuerzo de autoparodia magníficos. A esto se les añaden unas historias dinámicas, de gran calado y cruciales en la vida de esta colección. Y cómo no, Guy Gardner en su azarosa vida fue protagonista de vergonzosos y gozosos momentos de gloria dignos de su persona. Apoteósica escena la preparada por Kilowog en una cita que tenía con Hielo durante la representación de un circo, donde un muñeco gigante de Guy se bajaba los pantalones para mostrar un ridículo calzoncillo de corazoncitos rojos ante las carcajadas del público asistente. Menos deshonroso, pero igualmente humillante, es el tremendo puñetazo que le propinó Batman en una diatriba sobre quién debía liderar la Liga de la Justicia. Quedó inconsciente durante varias horas.
Desde una dura infancia con un padre alcohólico pasando a ser el Linterna Verde del sector 2814, más varios desórdenes de personalidad, Guy Gardner ha sobrellevado una existencia que abarca desde ser el usuario del anillo amarillo qwardian de Sinestro hasta el haber recombinado su ADN con otro alienígena consiguiendo increíbles poderes de la raza Vuldariana. No ha sido nunca un personaje que se haya resignado, los guionistas, a pesar de maltratarlo así, le han brindado una dignidad humana y espíritu de superación (otros lo llaman terquedad) admirables.
Parece ser que le han dado una pequeña tregua convirtiéndolo en el Guardia Linterna Verde de Honor número 1, supervisando el entrenamiento de los nuevos “cadetes” en Oa.
Pero a pesar de ello, su carácter continúa siendo el del mismo paleto de siempre que se revela, además y para más INRI, licenciado en Derecho. Quién iba a decir que ese insufrible y tosco chauvinista iba a ser capaz de leer un libro y menos de escribir algo… Pero tampoco esperábamos que fuera a conseguir hacernos disfrutar de lo lindo a pesar de ser realmente odioso.
Un verdadero mérito.


mostrando sus respetos a su amigo Batman



Por eso, no os contamos más y os invitamos a que seáis vosotros mismos los que os busquéis la vida para leeros un par de cosas sobre este tipo americano…


Tarot, ¿el libro de Toth?

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Cierto, el título de esta entrada de la Tabla Esmeralda es capcioso porque el Tarot no es una especie de compendio del arcano y misterioso Libro de Toth
No vamos a entrar aquí en lo que sería ese enigmático volumen del cual se dice que fue escrito poco después del Diluvio universal por el escriba de los dioses, el dios de Hermópolis Toth, y que contenía secretos de poder incalculable permitiendo a su dueño dominar los elementos, astros, conocer el lenguaje de los animales o resucitar muertos entre otros prodigios. 
Multitud de charlatanes en todas las épocas clamaban poseerlo (y algunos de ellos ardieron por manifestar su tenencia) y a pesar de que existen alusiones a él en distintas fuentes a lo largo del tiempo, nunca ha aparecido ni una pequeña fracción de él.
Sentimos decepcionaros. 
De momento, el único Libro de Toth (1944) es el confeccionado por Aleister Crowley que resulta ser una introducción al manejo de su, por entonces, recién diseñado tarot, ilustrado por Lady Frieda Harris.

Harris & Crowley de paseo

La vinculación de la baraja del Tarot y el Antiguo Egipto provino en realidad de un pastor protestante francés, Antoine Court de Gébelin, que en su obra Le Monde primitif, analysé et comparé avec le monde moderne (1782) reconstruyó una hipotética historia de las cartas, sin suministrar ningún tipo de evidencia histórica, asignándoles una ascendencia mística: sacerdotes egipcios habrían destilado la insondable sabiduría del Libro de Toth en las 22 figuras de los Arcanos Mayores. De ahí a la difusión de tan exótica y apetitosa teoría entre los círculos esotéricos y más adelante entre el pueblo, sólo había un pequeño paso, dándolo sin hesitar Jean François Alliette Etteilla un año después. Pero ésto es adelantarnos a nuestros propósitos porque, ¿qué es el Tarot?, ¿de dónde procede en realidad?

Pues en la actualidad, el Tarot es un mazo de 78 cartas (puede variar el número) donde se diferencian los llamados TriunfosArcanos Mayores (22 figuras) y Arcanos Menores (56 naipes). Los Arcanos Menores son las cartas numerales divididas en los cuatro palos que conocemos (oros, copas, espadas y bastos) y sus respectivas cartas de la corte (sota, caballo, rey) ampliadas respecto a la baraja común española con la figura de la reina. Los Triunfos Mayores, ya no tan conocidos, representan escenas y figuras muy concretas de gran riqueza simbólica a las que se les ha otorgado incluso valores arquetípicos (Carl Gustav Jung).
Su uso más común es el de la adivinación, la denominada cartomancia, aunque este fin germinara de manera tardía, s. XVIII, si lo comparamos con otras mancias de más solera (astrología, oniromancia, lecanomancia...). Existen multitud de variedades en lo que se refiere a los diseños e ilustraciones del Tarot, pero todas tienen en común las características generales que hemos indicado. Esta homogeneidad contemporánea entre las distintas barajas no era así, lógicamente, en su nacimiento.

Ladies and gentlemen: tarot de Star Wars!!


No se conoce ni fecha exacta ni autor concreto para el origen del Tarot, aunque sí la época aproximada. Tanto las cartas numerales como los Triunfos, debieron aparecer a principios del s XV con el desarrollo de la xilografía, la producción de papel, el estampado, la técnica del huecograbado, etc.
Los países involucrados en este alumbramiento tan peculiar fueron Italia, España, Francia y Alemania, aunque en éste último es donde tenemos atestiguadas las primeras cartas numerales con sus respectivas insignias: bellota, cascabel, hoja y corazón. También por entonces Italia comenzó a fabricar barajas de cincuenta cartas o naibi con fines pedagógicos. Estos naibi tenían un precedente en las cartulinas o carticellas que en el s XIII algunos maestros de la península itálica utilizaban para instruir a los niños en las virtudes cristianas. Pronto este juego infantil de imágenes de espíritu didáctico trocó en una serie de figuras alegóricas para los adultos, perfectas para jugar solitarios o apostar. Así es como la unión entre las cartas numerales y los naibi formaron el juego del Tarot
Los nombres que reciben por entonces no son Arcanos, sino cartas lombardas para los Triunfos Mayores y cartas sarracenas para las numerales.
Las primeras barajas de Tarot atestiguadas emergen en el norte de Italia: Bolonia, Milán, Venecia, Ferrara. Los mazos más antiguos que se conservan son el llamado tarot Visconti-Sforza, producidos sobre 1451 por encargo del Duque de Milán Philippo Maria Visconti, y que usaban diariamente en su familia para jugar.

La Papisa del mazo Visconti-Sforza

Otro mazo de naipes una década posterior (1465) es el conocido como Tarot de Mantegna, que no es propiamente un tarot ni tampoco obra del artista renacentista Andrea Mantegna. Pero resulta altamente interesante ya que en esta baraja es elocuente el origen instructivo y educacional de los naipes. 
Nos encontramos con un mazo compuesto de 50 grabados que reproducen la noción medieval y aristotélica del Cosmos, a través de cinco grupos diferenciados que van progresando
I-     Condiciones humanas (el mendigo, el artesano, el mercader... hasta llegar al Papa), 
II-   Apolo y las musas (Calíope, Urania, Terpsícore... hasta llegar a Apolo)
III-  Las artes liberales (Gramática, Lógica, Retórica hasta llegar a la Teología)
IV- Los principios cósmicos y las virtudes cristianas (Astronomía, Cronología, pasando por la Templanza, la Fuerza, la Justicia hasta llegar a la Fe) 
V-   Los cuerpos celestes (la Luna, Mercurio, pasando por Saturno, la Octava Esfera hasta alcanzar Il Primo Mobile y la Prima Causa)

¿Alguien reconoce algo? ¿Quizás el Carro, el Loco...?

En el mismo siglo también aparecen dos variedades más de tarot: el tarocchino de Bolonia y el minchiate de Florencia. Los fabricantes de barajas compitieron entre sí y tuvieron como estandartes la pericia de artistas como Antonio Cicognara y Marzano da Torona, de estilo bizantino y preciosista, de clara orientación humanista como el resto de sus colegas del Trecento.
Se consideraba un símbolo de prestigio social el poseer un mazo de Tarot y los juegos de cartas se extienderon bastante a pesar de las prohibiciones y amonestaciones reales y eclesiásticas. En el s XVI empezaron a realizarse los primeros juegos de prestidigitación con ellas pero no es hasta mediados del s XVIII que su uso como arte adivinatoria comienza.

Es Etteilla (1738-1791) el que asentó las bases de la cartomancia y su vertiente mercantil. Codificó la metodología de las tiradas, escribió varios libros, se autoproclamó el maestro de todos los cartomantes, fundó una Escuela de Magia donde impartía cursos públicos gratuitos tres veces por semana y daba clases particulares a domicilio también. Fue además pionero en las tiradas a distancia: realizaba lecturas por correspondencia.
Él fue el responsable de difundir la extravagante trola del origen egipcio del Tarot en su libro Manière de se recréer avec le jeu de cartes nommées tarots (1783) donde afirmaba sin pudor 40 años antes de que Champollion gritara je tiens l'affaire!
"...aquí entrego la clave de los setenta y ocho jeroglíficos que hay en el Libro de Toth, obra compuesta en el año 1828 de la Creación, 171 después del Diluvio".
No hay duda de que hizo de su actividad una profesión y añadiremos muy lucrativa, que se mantiene hasta nuestros días; sus tarifas además eran públicas, oscilaban según el trabajo de 3 a 50 libras.

A partir del peluquero Etteilla (aunque no es cierto que fuera peluquero en realidad) todo cambió para esa baraja de cartas de ánimo renacentista
Marie Anne Lenormand, Éliphas Lévi, Jean Alexandre Vaillant o Papus, ya en el s XIX, continuaron las huellas de Jean François Alliette, criticando, reformando y aumentando su legado. Éliphas Lévi relacionó tarot con Cábala (quizás inspirado por el erudito francés Guillaume Postel) repartiendo a cada Arcano Mayor una letra del alefato y atribuyéndole como ascendencia un desaparecido texto sagrado del patriarca Enoch. Vaillant les otorgó una procedencia más curiosa todavía: la Biblia Bohemia (s XV-XVI), que argumentaba era anterior incluso al Antiguo Testamento.
Se podría hacer más larga la lista sobre peregrinas hipótesis sobre el origen del Tarot (gitanos-India, gitanos-Egipto...), pero sería perder el tiempo. El Tarot es europeo, no oriental, y posterior al cristianismo.
Los mismos naipes, con sus imágenes y simbología, lo expresan manifiestamente. 
Un ejemplo meridiano es la carta de la Sacerdotisa o Papisa: se trata de una referencia directa a la Papisa Juana del s IX, que se dice dirigió la Iglesia bajo el nombre de Juan VIII. Su insólita leyenda no se aprovechó realmente hasta el s XIII, y la confirmación la tenemos en que no es representada en las cartas con el bonete frigio que le correspondería por época, sino con la tiara trirreina que se instauró precisamente en el s XIII. 
Y muy importante: un cabalista nunca hubiera imaginado una Papisa, ni hubiera admitido una mujer desnuda dentro de una almendra mística como representación de la carta de El Mundo.

El germen del Tarot está íntimamente relacionado con el de las cartas numerales, y aunque podrían buscarse reminiscencias menos incoherentes como una procedencia china, no hay de momento ningún vestigio o testimonio que así lo pueda atestiguar y ratificar. El que el Tarot posea una raíz más cercana en el tiempo de lo que a muchos les gustaría por cuestiones de reputación, no le quita atractivo a su historia verdadera. Las cartas son un testimonio cristalizado, diáfano y vivo de la Baja Edad Media y Renacimiento europeos, un valor que no se lo puede arrebatar históricamente nadie.

el pobre de Champollion currándoselo fino y otros subiéndose a la parra

Y como la cabra tira al monte, no he podido evitar la tentación de imaginarme (aunque comercialmente ya existan) unos Triunfos Mayores dedicados al mundo del cómic, en especial al universo de Marvel. He aquí mi lista, no especialmente meditada pero sí ideada con cariño:

El Loco: Spiderman



El Mago: Mister Siniestro

La Sacerdotisa: Dragón Lunar

La Emperatriz: Natasha Romanov (La Viuda Negra)

El Emperador: King Pin

El Sumo Sacerdote: Reed Richards

Los Enamorados: La Visión-Hombre Maravilla-Bruja Escarlata



El Carro: Capitán América

La Fuerza: Hulka

El Ermitaño: Doctor Extraño

La rueda de la fortuna: Irene Adler (Destino)

La Justicia: Master Order

El Colgado: Silver Surfer

La Muerte: Elektra Natchios



La Templanza: Profesor Charles Xavier

El Diablo: Madelyne Pryor

La Torre: Galactus

La Estrella: Long-shot

La Luna: Mística

El Sol: Fénix

El Juicio: Los Celestiales

El Mundo: Capitán Mar-Vell





Por supuesto, las elecciones son discutibles y seguro las hay mejores, así que os invito a que vosotros mismos confeccionéis la vuestra y si sois lo suficientemente osados, la publiquéis en los comentarios.