Grant te agradece la atención

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1 de junio de 2011

¡Feliz Cumpleaños Batman!



En el florido y hermoso mes de Mayo, pero en un ya lejano 1939, Detective Comics, en su número 27, nos presentó al que iba a convertirse en uno de los personajes de la historieta más universalmente conocidos junto a Superman y el Hombre Araña.
Este mes de mayo, el hombre murciélago, Batman, cumple 72 años, ¡felicidades!

Batman iba a llamarse el hombre-pájaro, pero Bill Finger, co-creador de la criatura (aunque no reconocido legalmente) junto a Bob Kane, le sugirió a éste último algo más misterioso y oscuro con forma de murciélago... así nació The Bat-man. Mucho se podría contar sobre la ingratitud de Bob Kane, el creador ampliamente conocido por el público de nuestro protagonista de hoy, hacia Bill Finger, que fue el que esbozó en realidad las características del hombre murciélago que en la actualidad todos reconocemos. 
Hizo una mezcla genial entre Sherlock Holmes, The Phantom o el personaje radiofónico the Shadow, que llegó a ser interpretado por el mismísimo Orson Welles. Lo que es indudable también es la inspiración estética tétrica y siniestra a la que recurrieron ambos, Kane y Finger: la película The Bat de 1926 del director Roland West, donde un asesino enmascarado y cuyo símbolo era un murciélago, iba liquidando uno a uno a los habitantes de una vieja mansión.




Batman, en cambio, nació para combatir el crimen y en muy pocos números lo vimos pelear frente a villanos por todos conocidos como The Joker o Catwoman, así como surtido de su famoso cinturón multiusos, su boomerang, el sofisticado batiplano o batmovil. Bill Finger, a pesar de las reticencias de Bob Kane, sugirió la inserción de un compañero de batallas, Robin, con el cual compartir aventuras como alumno aventajado, lo que resultó duplicar las ventas del cómic. Su Watson particular para continuar con el homenaje al personaje creado por Conan Doyle.

Su mascarada como play-boy y empresario de vida licenciosa y descuidada ocultaba su célebre tragedia familiar que lo impulsó a luchar contra villanos de raleas muy distintas, y todo a través de su propio esfuerzo personal y multitud de cachivaches que lo separaban de otros héroes del tebeo que poseían super-poderes
La tecnología y su fuerza de voluntad se convirtieron en las herramientas para su lucha diaria contra individuos como el Pingüino, Dos Caras y más adelante El Acertijo, Poison Ivy, el tremebundo R'as Al Ghul o la bestia parda de Bane


Julie Newmar, caracterizada como Catwoman, planeando maldades... ¡miaow!


Batman comenzó siendo un vengador violento que combatía incluso a mafiosos como la familia Falcone (aunque no eran sus enemigos habituales), pero tras la Segunda Guerra Mundial, DC Cómics adoptó una línea editorial más blanda y afecta al público adolescente e infantil, lo que tuvo como consecuencia directa un abandono de las facetas más duras y agresivas de nuestro querido murciélago, convirtiéndolo en un respetable ciudadano de estampa paternal.

Durante los años 50, Batman, junto a una gran mayoría de superhéroes y publicaciones, sufrieron el disparatado ataque del psiquiatra germano-americano Fredric Wertham, que con su La Seducción del Inocente (1954), culpó a los tebeos de incitar a la juventud a la delincuencia y corromper a los niños. Este opúsculo de contenidos absurdos, tuvo un gran impacto sobre multitud de padres alarmados, cuya publicación coincidió desafortunadamente además con una investigación en el Congreso de los Estados Unidos sobre delincuencia juvenil, lo que por petición popular involucró a las editoriales de cómics y obligó a instituir la CCA o Autoridad del código de cómics, una medida de autocensura que dió el golpe de gracia a muchas colecciones y abrió de par en par las puertas a la época más edulcorada y dócil de la historia del cómic. 
Una actitud muy propia de la moralina norteamericana y que también inclinaría definitivamente la balanza para hacer del público del cómic meramente infantil, cosa que en sus inicios no era así, y que todavía injustamente se sigue percibiendo: los tebeos son para niños
Pistolas, pin-ups, vampiros, las palabras horror o terror e incluso fuegos artificiales (!!!), fueron eliminados de los cómics, entre otros desatinos.


Wertham asustando a la chiquillería con el Lobo Feroz


Batman, a pesar de que ya había suavizado sus orígenes oscuros, fue también víctima de sus iras: fue precisamente en La Seducción del Inocente donde aparece por primera vez su empalme con el mundo gay
Wertham, como psiquiatra de la rancia escuela que fomentaba el terror lila, acusó a los personajes de Batman y Robin de mantener una relación homosexual encubierta, afirmando que las historias de los cómics eran psicológicamente homosexuales y podían influir negativamente en la infancia por su atmósfera sutil homoerótica.
A causa de todo esto, DC Cómics se vio forzado a incluir a personajes femeninos en las historias de Batman que rebajaran el nivel de testosterona para el alivio de unos padres que consideraban peligrosa la inclusión de tantos penes bajo mallas en una misma viñeta. 
Así aparecieron la tía de Robin, Harriet Cooper, Batwoman y Bat-girl. También las típicas mascotas de la Edad de Plata que todo superhéroe de relevancia debía tener. Superman tenía a Krypto el superperro, y Batman detentó la fortuna de la compañía de Ace the Bat-Hound e incluso Batmito, un serecillo interdimensional que ha dado mucho que hablar.
Pero el mal ya estaba hecho, y la acusación sin ningún tipo de base al respecto, ha llegado hasta nuestros días como motivo de chanzas o desprestigio, cuando en realidad ninguno de los creadores de Batman y guionistas posteriores habían siquiera pensado en atribuirle una tendencia sexual concreta
Quizás Frank Miller sí que se pronunció más al respecto, pero atribuyéndole una obsesión reprimida homosexual hacia el Joker, y todo desde la perspectiva de sus propios guiones bien entrados ya los 80.
Así Batman también se ha erigido como uno de los iconos de la cultura popular gay para defender una identidad sexual tan digna como la hetero. Lo cual ha enriquecido todavía más el de por sí fecundo legado del hombre murciélago.


kiss me kiss me kiss me

Y en los años 60, llegó el momento más delirante y surrealista de la carrera de Batman, una verdadera explosión de luz, color y candor. 
¿La razón? Nuestro hombre murciélago estuvo a punto de ser retirado por su falta de ventas, así que con Carmine Infantino a los lápices, le lavaron la cara, rediseñaron su uniforme y vehículo, y lo lanzaron a la nueva era pop
El debut de la serie protagonizada por Adam West fue el detonante de una de los periodos más populares y estrambóticos de la existencia de Batman, aunque también la más distante de lo que fueron sus orígenes y fundamento.

El festival infantil en el que se había convertido un personaje tan severo y escrupuloso como Batman, no podía dar mucho más de sí y en 1969, Dennis O'Neil y el genial Neal Adams llegaron como el séptimo de caballería para salvarle el cuello a nuestro hombre murciélago y devolverle a sus raíces como sombrío vengador de la noche
El reflejo crudo de la América contemporánea del momento (que ambos llevaron también a otras colecciones como las de Linterna Verde o Green Arrow), alzaron la carrera de Batman hacia una de sus cotas más altas a nivel artístico, solamente alcanzadas, que no superadas, más tarde por Frank Miller en su El Regreso del Caballero Oscuro y Batman: Año Uno en 1986 y 1988. 
Frank Miller, recogiendo el legado de O'Neil y Adams, da una vuelta de tuerca al personaje retrotrayéndonos a sus comienzos y lanzándonos también hacia su futuro con una maestría admirable junto a los indispensables trazos de David Mazzucchelli
Las obras de Frank Miller se convirtieron un uno de los éxitos más rotundos de la industria del cómic.
Alan Moore se uniría a la fiesta también y pariría Batman: The Killing Joke (1988).
Pero no debemos olvidar que a mediados de los ochenta DC se embarcó en un ambicioso proyecto para dar continuidad y coherencia a todo su universo a través de la Crisis en las Tierras Infinitas bajo la batuta de Marv Wolfman, George Pérez y Dick Giordano entre otros, de la cual surgiría el Batman que actualmente conocemos y sobre el que escribieron Miller, Moore o el escocés loco Grant Morrison.
Son momentos de cambios, de decisiones duras y originales, como así sucedió con el segundo Robin, Jason Todd, al que el Joker asesinó cruelmente en el arco argumental Batman: una muerte en la Familia (1989) de Jim Starlin (si hay que matar bien a alguien, llame usted a Starlin), no sin antes haberlo sometido a votación entre los propios lectores.
La desaparición de Jason Todd supuso en la psicología del personaje de Batman un golpe tan duro como el de la muerte de sus propios padres en su infancia.


Jason Todd, odiado por la mayoría de los lectores de la época, había logrado que bajaran las ventas de los cómics de Batman. Actualmente está vivito, coleando y siendo una pesadez como antaño.

Y en esta misma convulsa era en DC y pletórica en Batman, surgieron los largometrajes que lograron que hasta la ancianita más reservada de cada casa supiera quién era el señor con máscara de orejas puntiagudas, larga capa negra y que hablaba entre susurros ominosos.
Tim Burton dirigió con gran presupuesto dos triunfantes versiones de Batman y Joel Schumacher se encargó de otras dos que se acercaban más al espíritu pop del de Adam West.

Pero es el británico Christopher Nolan, director de obras como Memento, el que ha sabido conectar mejor con la personalidad tortuosa y totalmente sociópata de Bruce Wayne, inspirándose en los cómics de Dennis O'Neill o Frank Miller
Así han surgido Batman Begins (2005) y Batman el Caballero Oscuro (2008), a la espera de la próxima The Dark Knight Rises, para el próximo año 2012.

¡El alma de la fiesta!


Pero regresando a los cómics, os queremos recomendar una de las obras más especiales de Batman, Arkham Asylum (1989), guionizada por Grant Morrison y dibujada por el gran Dave McKean
Esta novela gráfica sumerge a Batman en un universo de demencia y violencia, arrebatándole su rol de glorioso paladín y convirtiéndolo en un simple ser humano. A través de la catedral viviente dedicada a la locura que es Arkham, Morrison y McKean nos llevan de paseo por las circunvalaciones cerebrales de un Bruce Wayne vulnerable, obsesionado y no tan distinto de un Joker que hace las veces de anfitrión al estilo del viejo dios Proteo. No merece la pena contar nada más de este Arkham Asylum, porque es cuestión de tiempo que rindamos cuentas de él en una próxima Tabla Esmeralda


Morrison & McKean, todo amor

Y nos habíamos quedado en los años 90, donde Batman ha sufrido aventuras y desventuras del estilo como recibir una soberana paliza a manos de la bestia parda de Bane, que lo dejó en una silla de ruedas en el arco argumental de La caída del Caballero (1993) siendo sustituido por un auténtico carnicero mientras se recuperaba: Azrael.

Actualmente, tras haber sido a priori asesinado por Darkseid, se encuentra viajando por el tiempo y espacio gracias al rayo omega del amo y señor de Apokolips.

No os hemos contado todo lo que Batman se merecería, pero para celebrar su cumpleaños y seguir recordándolo como uno de los personajes más importantes e interesantes del mundo del cómic, ha sido más que suficiente. El resto está, como siempre, en vuestras manos y ganas de ejercitar la cabeza un ratillo leyendo sus gestas.



Siouxsie and the Banshees & Danny Elfman - Face to Face (Batman Returns soundtrack)

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En el florido y hermoso mes de Mayo, pero en un ya lejano 1939, Detective Comics, en su número 27, nos presentó al que iba a convertirse en uno de los personajes de la historieta más universalmente conocidos junto a Superman y el Hombre Araña.
Este mes de mayo, el hombre murciélago, Batman, cumple 72 años, ¡felicidades!

Batman iba a llamarse el hombre-pájaro, pero Bill Finger, co-creador de la criatura (aunque no reconocido legalmente) junto a Bob Kane, le sugirió a éste último algo más misterioso y oscuro con forma de murciélago... así nació The Bat-man. Mucho se podría contar sobre la ingratitud de Bob Kane, el creador ampliamente conocido por el público de nuestro protagonista de hoy, hacia Bill Finger, que fue el que esbozó en realidad las características del hombre murciélago que en la actualidad todos reconocemos. 
Hizo una mezcla genial entre Sherlock Holmes, The Phantom o el personaje radiofónico the Shadow, que llegó a ser interpretado por el mismísimo Orson Welles. Lo que es indudable también es la inspiración estética tétrica y siniestra a la que recurrieron ambos, Kane y Finger: la película The Bat de 1926 del director Roland West, donde un asesino enmascarado y cuyo símbolo era un murciélago, iba liquidando uno a uno a los habitantes de una vieja mansión.




Batman, en cambio, nació para combatir el crimen y en muy pocos números lo vimos pelear frente a villanos por todos conocidos como The Joker o Catwoman, así como surtido de su famoso cinturón multiusos, su boomerang, el sofisticado batiplano o batmovil. Bill Finger, a pesar de las reticencias de Bob Kane, sugirió la inserción de un compañero de batallas, Robin, con el cual compartir aventuras como alumno aventajado, lo que resultó duplicar las ventas del cómic. Su Watson particular para continuar con el homenaje al personaje creado por Conan Doyle.

Su mascarada como play-boy y empresario de vida licenciosa y descuidada ocultaba su célebre tragedia familiar que lo impulsó a luchar contra villanos de raleas muy distintas, y todo a través de su propio esfuerzo personal y multitud de cachivaches que lo separaban de otros héroes del tebeo que poseían super-poderes
La tecnología y su fuerza de voluntad se convirtieron en las herramientas para su lucha diaria contra individuos como el Pingüino, Dos Caras y más adelante El Acertijo, Poison Ivy, el tremebundo R'as Al Ghul o la bestia parda de Bane


Julie Newmar, caracterizada como Catwoman, planeando maldades... ¡miaow!


Batman comenzó siendo un vengador violento que combatía incluso a mafiosos como la familia Falcone (aunque no eran sus enemigos habituales), pero tras la Segunda Guerra Mundial, DC Cómics adoptó una línea editorial más blanda y afecta al público adolescente e infantil, lo que tuvo como consecuencia directa un abandono de las facetas más duras y agresivas de nuestro querido murciélago, convirtiéndolo en un respetable ciudadano de estampa paternal.

Durante los años 50, Batman, junto a una gran mayoría de superhéroes y publicaciones, sufrieron el disparatado ataque del psiquiatra germano-americano Fredric Wertham, que con su La Seducción del Inocente (1954), culpó a los tebeos de incitar a la juventud a la delincuencia y corromper a los niños. Este opúsculo de contenidos absurdos, tuvo un gran impacto sobre multitud de padres alarmados, cuya publicación coincidió desafortunadamente además con una investigación en el Congreso de los Estados Unidos sobre delincuencia juvenil, lo que por petición popular involucró a las editoriales de cómics y obligó a instituir la CCA o Autoridad del código de cómics, una medida de autocensura que dió el golpe de gracia a muchas colecciones y abrió de par en par las puertas a la época más edulcorada y dócil de la historia del cómic. 
Una actitud muy propia de la moralina norteamericana y que también inclinaría definitivamente la balanza para hacer del público del cómic meramente infantil, cosa que en sus inicios no era así, y que todavía injustamente se sigue percibiendo: los tebeos son para niños
Pistolas, pin-ups, vampiros, las palabras horror o terror e incluso fuegos artificiales (!!!), fueron eliminados de los cómics, entre otros desatinos.


Wertham asustando a la chiquillería con el Lobo Feroz


Batman, a pesar de que ya había suavizado sus orígenes oscuros, fue también víctima de sus iras: fue precisamente en La Seducción del Inocente donde aparece por primera vez su empalme con el mundo gay
Wertham, como psiquiatra de la rancia escuela que fomentaba el terror lila, acusó a los personajes de Batman y Robin de mantener una relación homosexual encubierta, afirmando que las historias de los cómics eran psicológicamente homosexuales y podían influir negativamente en la infancia por su atmósfera sutil homoerótica.
A causa de todo esto, DC Cómics se vio forzado a incluir a personajes femeninos en las historias de Batman que rebajaran el nivel de testosterona para el alivio de unos padres que consideraban peligrosa la inclusión de tantos penes bajo mallas en una misma viñeta. 
Así aparecieron la tía de Robin, Harriet Cooper, Batwoman y Bat-girl. También las típicas mascotas de la Edad de Plata que todo superhéroe de relevancia debía tener. Superman tenía a Krypto el superperro, y Batman detentó la fortuna de la compañía de Ace the Bat-Hound e incluso Batmito, un serecillo interdimensional que ha dado mucho que hablar.
Pero el mal ya estaba hecho, y la acusación sin ningún tipo de base al respecto, ha llegado hasta nuestros días como motivo de chanzas o desprestigio, cuando en realidad ninguno de los creadores de Batman y guionistas posteriores habían siquiera pensado en atribuirle una tendencia sexual concreta
Quizás Frank Miller sí que se pronunció más al respecto, pero atribuyéndole una obsesión reprimida homosexual hacia el Joker, y todo desde la perspectiva de sus propios guiones bien entrados ya los 80.
Así Batman también se ha erigido como uno de los iconos de la cultura popular gay para defender una identidad sexual tan digna como la hetero. Lo cual ha enriquecido todavía más el de por sí fecundo legado del hombre murciélago.


kiss me kiss me kiss me

Y en los años 60, llegó el momento más delirante y surrealista de la carrera de Batman, una verdadera explosión de luz, color y candor. 
¿La razón? Nuestro hombre murciélago estuvo a punto de ser retirado por su falta de ventas, así que con Carmine Infantino a los lápices, le lavaron la cara, rediseñaron su uniforme y vehículo, y lo lanzaron a la nueva era pop
El debut de la serie protagonizada por Adam West fue el detonante de una de los periodos más populares y estrambóticos de la existencia de Batman, aunque también la más distante de lo que fueron sus orígenes y fundamento.

El festival infantil en el que se había convertido un personaje tan severo y escrupuloso como Batman, no podía dar mucho más de sí y en 1969, Dennis O'Neil y el genial Neal Adams llegaron como el séptimo de caballería para salvarle el cuello a nuestro hombre murciélago y devolverle a sus raíces como sombrío vengador de la noche
El reflejo crudo de la América contemporánea del momento (que ambos llevaron también a otras colecciones como las de Linterna Verde o Green Arrow), alzaron la carrera de Batman hacia una de sus cotas más altas a nivel artístico, solamente alcanzadas, que no superadas, más tarde por Frank Miller en su El Regreso del Caballero Oscuro y Batman: Año Uno en 1986 y 1988. 
Frank Miller, recogiendo el legado de O'Neil y Adams, da una vuelta de tuerca al personaje retrotrayéndonos a sus comienzos y lanzándonos también hacia su futuro con una maestría admirable junto a los indispensables trazos de David Mazzucchelli
Las obras de Frank Miller se convirtieron un uno de los éxitos más rotundos de la industria del cómic.
Alan Moore se uniría a la fiesta también y pariría Batman: The Killing Joke (1988).
Pero no debemos olvidar que a mediados de los ochenta DC se embarcó en un ambicioso proyecto para dar continuidad y coherencia a todo su universo a través de la Crisis en las Tierras Infinitas bajo la batuta de Marv Wolfman, George Pérez y Dick Giordano entre otros, de la cual surgiría el Batman que actualmente conocemos y sobre el que escribieron Miller, Moore o el escocés loco Grant Morrison.
Son momentos de cambios, de decisiones duras y originales, como así sucedió con el segundo Robin, Jason Todd, al que el Joker asesinó cruelmente en el arco argumental Batman: una muerte en la Familia (1989) de Jim Starlin (si hay que matar bien a alguien, llame usted a Starlin), no sin antes haberlo sometido a votación entre los propios lectores.
La desaparición de Jason Todd supuso en la psicología del personaje de Batman un golpe tan duro como el de la muerte de sus propios padres en su infancia.


Jason Todd, odiado por la mayoría de los lectores de la época, había logrado que bajaran las ventas de los cómics de Batman. Actualmente está vivito, coleando y siendo una pesadez como antaño.

Y en esta misma convulsa era en DC y pletórica en Batman, surgieron los largometrajes que lograron que hasta la ancianita más reservada de cada casa supiera quién era el señor con máscara de orejas puntiagudas, larga capa negra y que hablaba entre susurros ominosos.
Tim Burton dirigió con gran presupuesto dos triunfantes versiones de Batman y Joel Schumacher se encargó de otras dos que se acercaban más al espíritu pop del de Adam West.

Pero es el británico Christopher Nolan, director de obras como Memento, el que ha sabido conectar mejor con la personalidad tortuosa y totalmente sociópata de Bruce Wayne, inspirándose en los cómics de Dennis O'Neill o Frank Miller
Así han surgido Batman Begins (2005) y Batman el Caballero Oscuro (2008), a la espera de la próxima The Dark Knight Rises, para el próximo año 2012.

¡El alma de la fiesta!


Pero regresando a los cómics, os queremos recomendar una de las obras más especiales de Batman, Arkham Asylum (1989), guionizada por Grant Morrison y dibujada por el gran Dave McKean
Esta novela gráfica sumerge a Batman en un universo de demencia y violencia, arrebatándole su rol de glorioso paladín y convirtiéndolo en un simple ser humano. A través de la catedral viviente dedicada a la locura que es Arkham, Morrison y McKean nos llevan de paseo por las circunvalaciones cerebrales de un Bruce Wayne vulnerable, obsesionado y no tan distinto de un Joker que hace las veces de anfitrión al estilo del viejo dios Proteo. No merece la pena contar nada más de este Arkham Asylum, porque es cuestión de tiempo que rindamos cuentas de él en una próxima Tabla Esmeralda


Morrison & McKean, todo amor

Y nos habíamos quedado en los años 90, donde Batman ha sufrido aventuras y desventuras del estilo como recibir una soberana paliza a manos de la bestia parda de Bane, que lo dejó en una silla de ruedas en el arco argumental de La caída del Caballero (1993) siendo sustituido por un auténtico carnicero mientras se recuperaba: Azrael.

Actualmente, tras haber sido a priori asesinado por Darkseid, se encuentra viajando por el tiempo y espacio gracias al rayo omega del amo y señor de Apokolips.

No os hemos contado todo lo que Batman se merecería, pero para celebrar su cumpleaños y seguir recordándolo como uno de los personajes más importantes e interesantes del mundo del cómic, ha sido más que suficiente. El resto está, como siempre, en vuestras manos y ganas de ejercitar la cabeza un ratillo leyendo sus gestas.



Siouxsie and the Banshees & Danny Elfman - Face to Face (Batman Returns soundtrack)

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