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11 de septiembre de 2012

100 años sin Bram Stoker

                                                       
                                               



Abraham Stoker (1847 - 1912)


Pocos días después del hundimiento del Titanic, consumido por la enfermedad (probablemente sífilis), falleció el autor irlandés Bram Stoker a los 64 años de edad. El creador del inmortal Drácula (1897), el vampiro icono pop que es conocido a lo largo y ancho del mundo, desapareció hace 100 años. Un siglo que ha pasado como una exhalación y durante el cual, su celebérrimo demonio hematófago ha devorado miles de cuellos en el cine, el mundo del cómic, el anime y, por supuesto, en nuestras mentes. Pero no vamos a hablaros del aristócrata chupasangre ni de sus antecendentes (El Vampiro (1816) de John Polidori y la sensual Carmilla (1872) del también irlandés Sheridan Le Fanù). De Drácula solo reseñar lo que contemporáneos de Stoker dijeron de él:

"Tal vez la más bella novela de todos los tiempos."
Oscar Wilde (fue amigo suyo y compañero de estudios)



"Se trata de la mejor historia de diablerie que he leído en muchos años. Resulta realmente asombroso que a pesar de tratarse de un libro tan largo, capaz de suscitar tanto interés y emoción, nunca haya un anticlímax."
Sir Arthur Conan Doyle

Y no vamos a añadir más, pues sobre el vampiro se ha disertado largamente y no agregaríamos nada que no se hubiera dicho ya con anterioridad. Stoker es el ejemplo de privilegiado escritor canibalizado por su propia creación, y no deseamos contribuir más a ese festín. Pues Bram Stoker, en el centenario de su desaparición, creemos merece ser recordado también como persona y autor de otras muchas obras... obras que también merecen atención, respeto y cuidado.
Porque, ¿alguien de vosotros es capaz de nombrarme una obra de Stoker que no sea Drácula? ¿No? Pues hoy vamos a poner remedio a eso.



Bram Stoker y sus relaciones con la familia Wilde


Bram Stoker nació el 8 de Noviembre de 1847 en la aldea de Clontarf, a las afueras de Dublín. Hasta los siete años estuvo la mayor parte del tiempo postrado en cama debido a su naturaleza enfermiza; y durante sus convalecencias, su madre, Charlotte, manteniendo ese espíritu tan típico irlandés de contar historias, lo entretuvo con miríadas de cuentos fantásticos y macabros de la tradición oral de su tierra. Estas historias, impactaron la mente del pequeño Bram que, convertido luego en un hombretón de casi dos metros de estatura (y licenciado con honores en matemáticas), luego fueron la inspiración para la gran cantidad de relatos y novelas que escribiría.

Se hizo funcionario del tribunal de cuentas y todo parecía abocarlo a una vida gris y convencional; pero Stoker era gran amante de la literatura, y sobre todo admirador del teatro... en concreto de una de sus figuras más relevantes por aquel entonces: el actor Henry Irving (fue el primer actor en lograr el título de Sir).
Una crítica negativa sobre él en el Dublin Evening Mail (dirigido en aquel entonces por Le Fanù), le llevó a escribir una ardiente carta en respuesta, que derivó en una serie de colaboraciones con el diario como crítico teatral. 
En 1876, el mismo Henry Irving, quiso conocer al crítico que tan apasionadamente lo había defendido y que tantos elogios le dispensaba cada vez que estrenaba obra en Dublín. El encuentro fue un punto de inflexión en la vida de Stoker. Fue un amor a primera vista, se hicieron amigos de inmediato, incluso nuestro protagonista de hoy abandonó su empleo de funcionario para convertirse en su nuevo representante. Dejó toda su vida atrás para comenzar una nueva junto a su ídolo Henry Irving. 
Mucho se ha escrito y comentado sobre la especial relación que mantenían, una relación de completa sumisión por parte de Stoker, en la que parecía hipnotizado por la personalidad y arte de Irving. Se ha querido ver también algo de homosexualidad reprimida, así como una nítida inspiración para su Drácula en la personalidad egocéntrica y desdeñosa del actor. Es posible que fuera así. O no. La cuestión es, que al convertirse en el máximo valedor de Henry Irving, Stoker tuvo la oportunidad de tomar contacto con la flor y nata de las artes y la literatura de su época y país y, por supuesto, dedicarse gracias a ese ambiente a cultivar sus propias letras con más ahínco. 

Y uno de los lugares más importantes de su vida literaria fue The Beefsteak Room (también Beefsteak Club),  una sala en el teatro Lyceum de Henry Irving en Londres, donde, banquete tras banquete, se reunían después de cada función, Irving, Stoker y diversos invitados. Era la heredera de la desaparecida Sublime Society of Beef Steaks y otras antiguas sociedades patrióticas de tendencia liberal (whig). Alrededor de su gigantesca parrilla, las tertulias que se desarrollaron fueron fuente de inspiración inagotable para la pluma de Stoker. Allí conoció al orientalista Arminius Vámbéry, de la universidad de Budapest, que le puso sobre la pista de los hermosos parajes de Transilvania y sus criaturas; al ministro William Gladstone (al que el escritor admiraba), a Sir Arthur Conan Doyle y, quizás allí comenzaron sus flirteos con el esoterismo y  la Orden Hermética del Amanecer Dorado.


El Lyceum en la época de Stoker

Placa conmemorativa donada por la Sociedad Edgar Allan Poe

Como representante y secretario personal del famosísimo Henry Irving, Stoker viajó por toda Europa (curiosamente no pisó el este) y Estados Unidos. Con seguridad, enfermara de la sífilis que se lo llevó a la tumba prematuramente, en algún prostíbulo de París
El trato de Irving hacia Stoker siempre fue de cierto desprecio y humillación, lo que el escritor asumía gustosamente... aunque se proveía de pequeños desahogos literarios donde describía personajes víctimas de su divismo, gran narcisimo e, incluso, con claras tendencias criminales.  También escribió, en 1906, una biografía en dos volúmenes del actor, Personal reminiscences of Henry Irving, de donde se extrajeron algunos de los relatos cortos que se incluyeron en recopilaciones posteriores. 

Henry Irving mantuvo su desdén hacia Stoker hasta su muerte, pues a pesar de que le sirvió fielmente durante largos años, no le dejó ni un chelín de su cuantiosa herencia... y lo peor: a sabiendas de que el propio Stoker, por su exclusiva dedicación al actor, pasaba por aprietos económicos muy serios.
Y así murió Stoker, acuciado por la locura de su enfermedad (tenía alucinaciones donde veía brujas y demonios, sugestionado por su propia obra Drácula) y la miseria, un 20 de Abril de 1912.


Memoria del fallecimiento de Henry Irving

Pero centrémonos en recordarle a través de su obra: una de las más sobresalientes, por su delicadeza y espiritualidad, es El País del Ocaso (1882) que junto a otros pequeños cuentos, forman quizás la obra más autobiográfica de Stoker. El País del Ocaso estaba dedicado a su hijo Noel, y aunque fueron concebidos como un entretenimiento para él, son un conjunto de relatos de naturaleza fantástica y trasfondo filosófico... sombrío.

Nuestro favorito de todos ellos (sin menospreciar ni muchísimo menos al resto) es El Arquitecto de las Sombras:

"El solitario Arquitecto de las Sombras todo lo vigila desde donde mora. 
Las paredes de su mansión están hechas de nubes; a su alrededor y a su través, renovadas de continuo sus acciones, pasan las sombras de todas las cosas que han sido.
Ese círculo de sombras final, cambiante, rodante, recibe el nombre de la Procesión del Pasado Muerto. Ahí todo aparece tal como fue en el gran mundo.
(...)
Para el Arquitecto de las Sombras no existen ni el día ni la noche, ni las estaciones ni los años; no existe el tiempo, sino el paso de la Procesión del Pasado Muerto.
(...)
Detrás de los dominios del Arquitecto de las Sombras no hay nada, solo un espacio en el que no existen ni la luz ni la oscuridad, ni la alegría ni la tristeza. Es un confín tan improbable como el hecho de tocar una sombra o escribir sobre el agua. Allí todas las cosas forman parte de la gran Nada; es un espacio terrible en cuyas lindes se percibe, empero, una línea de misterio, una suerte de marca que recibe el nombre de El Umbral."

Bram Stoker escribió gran cantidad de relatos cortos, una gran parte de ellos sin catalogar todavía y, por supuesto, sin traducción al castellano.
Ediciones Valdemar, una auténtica bendición en el yermo páramo de la literatura fantástica y de terror en España, publicó en el año 2000 bajo el título de Cuentos de Medianoche, una bonita colección de relatos donde se puede disfrutar de otros registros, alejados del tópico atribuido a Stoker de "siniestro". Más afable y con un excelente sentido del humor, destaca Los Dualistas o La funesta muerte de los gemelos (1887); una de las historias más sorprendentes del irlandés y que lo acercan, por su crueldad, al esperpento de nuestro Valle-Inclán. Los Dualistas es sin duda una pieza única  en la literatura inglesa.

"Los gemelos eran los niños más buenos que jamás habían existido... o eso decían al menos los "cognoscenti", y los padres no tardaron en creérselo. La opinión de la niñera fue una prueba en sí misma.
No se trataba, señora, de que fueran buenos para ser gemelos, sino que eran buenos para ser niños; y ella debía de saberlo, no en vano había cuidado muchísimos en sus buenos tiempos, gemelos y no gemelos. Todo lo que pedían era que se les cortasen las piernecitas y se les pusieran unas alitas en sus adorables hombritos para poder colocarse uno a cada lado de una lápida de mármol blanco (...)"

Otra de las obras imprescindibles de Stoker es la La Joya de las siete Estrellas (1903), un relato de aventuras y misterio, de sutil atmósfera que evoca el aroma del Antiguo Egipto en el intento de resurrección de la momia de una enigmática reina. Y todo esto en la mágica Cornualles, hogar del legendario castillo de Tintagel.


Tintagel, ¿hogar del duque Gorlois y su hija Morgana Le Fay?

Un año antes de su muerte, Bram Stoker publicó La Madriguera del Gusano Blanco (1911). Una novela iniciática, repleta de simbología arquetípica y que fue escrita bajo influencia narcótica. El paganismo de Arthur Machen y la eterna seducción que provoca la figura de la Lilith primigenia, la mujer-demonio, se retuercen en los capítulos de una historia enrevesada con una exuberancia gótica que, a través del humor, nos conducen a un final inesperado.

"Quizás piense, Adam, que todo esto es producto de mi imaginación (...) Así es; pero mi imaginación está basada en estudios profundos. (...) quisiera que me acompañara en mi paseo matutino, durante el cual podremos observar, mientras el asunto se mantenga fresco en nuestras mentes, la peculiar disposición de este lugar: no solamente de las tierras (...) sino de toda la región que se extiende a su alrededor. Hay varios fenómenos misteriosos de los cuales podemos buscar -y quizá encontrar- explicaciones. Cuantos más elementos conozcamos de partida, más fácil nos será de comprender lo que veamos con nuestros propios ojos."


Lady Lilith - Dante Gabriel Rossetti

Como podéis comprobar, la obra de Bram Stoker se extiende más allá de su Drácula (solo hemos arañado la superficie). Y no es válida la excusa de que Drácula sea su mejor obra, porque encontrándose entre las más destacables de su extenso patrimonio literario, es injusto considerarla  la de más calidad. Y si vosotros mismos queréis comprobarlo y convenceros, solo tenéis que leerlo.


5 comentarios:

  1. Interesante, bien hilado y admirablemente ambientado, con imágenes que evocan a la perfección el entorno y la obra de Stoker. Enhorabuena.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias, has conseguido ruborizarme y todo :D Me alegra que hayas disfrutado, ¡nos leemos! ;)

    ResponderEliminar
  3. He encontrado este blog por casualidad y me ha gustado mucho.Excelente el articulo,mucha información que no conocía,bueno soy de los que solo he leído Dracula aunque sabía que se codeaba con los de la Golden down.
    A todo esto,que pensaría Stoker si levantara la cabeza y viera cosas como Crepusculo?
    Un saludo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo primero de todo, ¡gracias por encontrarnos! :D lo segundo, no tengo ni puñetera idea de los que pensaría Stoker sobre la saga de Meyer, lo que sí te puedo decir por mi parte es lo obvio: es una cursilería boba que mata por completo la esencia pura del vampiro como superpredador. Negar el fenómeno de Crepúsculo también es absurdo, pero hay que saber colocarlo en su sitio: subproducto de consumo masivo destinado al público adolescente menos exigente. Su aporte al mundo del vampiro es casi igual a cero... y si tuviera que quedarme con personajes vampíricos que desarrollen más sus aspectos psicológicos, indudablemente Anne Rice es mucho más digna que Stephenie Meyer. Además que escribe mejor. ¡Nos leemos! :D

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  4. Totalmente de acuerdo,no se puede expresar mejor.Yo leí Entrevista con el vampiro cuando era un adolescente y me gustó bastante aunque para mí el vampiro definitivo,siempre sera el transilvano.Es una pena,como alguien dijo,que se prefiera "lo nuevo" a "lo bueno".
    Gracias a vosotros por este interesantísimo blog!

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100 años sin Bram Stoker

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Abraham Stoker (1847 - 1912)


Pocos días después del hundimiento del Titanic, consumido por la enfermedad (probablemente sífilis), falleció el autor irlandés Bram Stoker a los 64 años de edad. El creador del inmortal Drácula (1897), el vampiro icono pop que es conocido a lo largo y ancho del mundo, desapareció hace 100 años. Un siglo que ha pasado como una exhalación y durante el cual, su celebérrimo demonio hematófago ha devorado miles de cuellos en el cine, el mundo del cómic, el anime y, por supuesto, en nuestras mentes. Pero no vamos a hablaros del aristócrata chupasangre ni de sus antecendentes (El Vampiro (1816) de John Polidori y la sensual Carmilla (1872) del también irlandés Sheridan Le Fanù). De Drácula solo reseñar lo que contemporáneos de Stoker dijeron de él:

"Tal vez la más bella novela de todos los tiempos."
Oscar Wilde (fue amigo suyo y compañero de estudios)



"Se trata de la mejor historia de diablerie que he leído en muchos años. Resulta realmente asombroso que a pesar de tratarse de un libro tan largo, capaz de suscitar tanto interés y emoción, nunca haya un anticlímax."
Sir Arthur Conan Doyle

Y no vamos a añadir más, pues sobre el vampiro se ha disertado largamente y no agregaríamos nada que no se hubiera dicho ya con anterioridad. Stoker es el ejemplo de privilegiado escritor canibalizado por su propia creación, y no deseamos contribuir más a ese festín. Pues Bram Stoker, en el centenario de su desaparición, creemos merece ser recordado también como persona y autor de otras muchas obras... obras que también merecen atención, respeto y cuidado.
Porque, ¿alguien de vosotros es capaz de nombrarme una obra de Stoker que no sea Drácula? ¿No? Pues hoy vamos a poner remedio a eso.



Bram Stoker y sus relaciones con la familia Wilde


Bram Stoker nació el 8 de Noviembre de 1847 en la aldea de Clontarf, a las afueras de Dublín. Hasta los siete años estuvo la mayor parte del tiempo postrado en cama debido a su naturaleza enfermiza; y durante sus convalecencias, su madre, Charlotte, manteniendo ese espíritu tan típico irlandés de contar historias, lo entretuvo con miríadas de cuentos fantásticos y macabros de la tradición oral de su tierra. Estas historias, impactaron la mente del pequeño Bram que, convertido luego en un hombretón de casi dos metros de estatura (y licenciado con honores en matemáticas), luego fueron la inspiración para la gran cantidad de relatos y novelas que escribiría.

Se hizo funcionario del tribunal de cuentas y todo parecía abocarlo a una vida gris y convencional; pero Stoker era gran amante de la literatura, y sobre todo admirador del teatro... en concreto de una de sus figuras más relevantes por aquel entonces: el actor Henry Irving (fue el primer actor en lograr el título de Sir).
Una crítica negativa sobre él en el Dublin Evening Mail (dirigido en aquel entonces por Le Fanù), le llevó a escribir una ardiente carta en respuesta, que derivó en una serie de colaboraciones con el diario como crítico teatral. 
En 1876, el mismo Henry Irving, quiso conocer al crítico que tan apasionadamente lo había defendido y que tantos elogios le dispensaba cada vez que estrenaba obra en Dublín. El encuentro fue un punto de inflexión en la vida de Stoker. Fue un amor a primera vista, se hicieron amigos de inmediato, incluso nuestro protagonista de hoy abandonó su empleo de funcionario para convertirse en su nuevo representante. Dejó toda su vida atrás para comenzar una nueva junto a su ídolo Henry Irving. 
Mucho se ha escrito y comentado sobre la especial relación que mantenían, una relación de completa sumisión por parte de Stoker, en la que parecía hipnotizado por la personalidad y arte de Irving. Se ha querido ver también algo de homosexualidad reprimida, así como una nítida inspiración para su Drácula en la personalidad egocéntrica y desdeñosa del actor. Es posible que fuera así. O no. La cuestión es, que al convertirse en el máximo valedor de Henry Irving, Stoker tuvo la oportunidad de tomar contacto con la flor y nata de las artes y la literatura de su época y país y, por supuesto, dedicarse gracias a ese ambiente a cultivar sus propias letras con más ahínco. 

Y uno de los lugares más importantes de su vida literaria fue The Beefsteak Room (también Beefsteak Club),  una sala en el teatro Lyceum de Henry Irving en Londres, donde, banquete tras banquete, se reunían después de cada función, Irving, Stoker y diversos invitados. Era la heredera de la desaparecida Sublime Society of Beef Steaks y otras antiguas sociedades patrióticas de tendencia liberal (whig). Alrededor de su gigantesca parrilla, las tertulias que se desarrollaron fueron fuente de inspiración inagotable para la pluma de Stoker. Allí conoció al orientalista Arminius Vámbéry, de la universidad de Budapest, que le puso sobre la pista de los hermosos parajes de Transilvania y sus criaturas; al ministro William Gladstone (al que el escritor admiraba), a Sir Arthur Conan Doyle y, quizás allí comenzaron sus flirteos con el esoterismo y  la Orden Hermética del Amanecer Dorado.


El Lyceum en la época de Stoker

Placa conmemorativa donada por la Sociedad Edgar Allan Poe

Como representante y secretario personal del famosísimo Henry Irving, Stoker viajó por toda Europa (curiosamente no pisó el este) y Estados Unidos. Con seguridad, enfermara de la sífilis que se lo llevó a la tumba prematuramente, en algún prostíbulo de París
El trato de Irving hacia Stoker siempre fue de cierto desprecio y humillación, lo que el escritor asumía gustosamente... aunque se proveía de pequeños desahogos literarios donde describía personajes víctimas de su divismo, gran narcisimo e, incluso, con claras tendencias criminales.  También escribió, en 1906, una biografía en dos volúmenes del actor, Personal reminiscences of Henry Irving, de donde se extrajeron algunos de los relatos cortos que se incluyeron en recopilaciones posteriores. 

Henry Irving mantuvo su desdén hacia Stoker hasta su muerte, pues a pesar de que le sirvió fielmente durante largos años, no le dejó ni un chelín de su cuantiosa herencia... y lo peor: a sabiendas de que el propio Stoker, por su exclusiva dedicación al actor, pasaba por aprietos económicos muy serios.
Y así murió Stoker, acuciado por la locura de su enfermedad (tenía alucinaciones donde veía brujas y demonios, sugestionado por su propia obra Drácula) y la miseria, un 20 de Abril de 1912.


Memoria del fallecimiento de Henry Irving

Pero centrémonos en recordarle a través de su obra: una de las más sobresalientes, por su delicadeza y espiritualidad, es El País del Ocaso (1882) que junto a otros pequeños cuentos, forman quizás la obra más autobiográfica de Stoker. El País del Ocaso estaba dedicado a su hijo Noel, y aunque fueron concebidos como un entretenimiento para él, son un conjunto de relatos de naturaleza fantástica y trasfondo filosófico... sombrío.

Nuestro favorito de todos ellos (sin menospreciar ni muchísimo menos al resto) es El Arquitecto de las Sombras:

"El solitario Arquitecto de las Sombras todo lo vigila desde donde mora. 
Las paredes de su mansión están hechas de nubes; a su alrededor y a su través, renovadas de continuo sus acciones, pasan las sombras de todas las cosas que han sido.
Ese círculo de sombras final, cambiante, rodante, recibe el nombre de la Procesión del Pasado Muerto. Ahí todo aparece tal como fue en el gran mundo.
(...)
Para el Arquitecto de las Sombras no existen ni el día ni la noche, ni las estaciones ni los años; no existe el tiempo, sino el paso de la Procesión del Pasado Muerto.
(...)
Detrás de los dominios del Arquitecto de las Sombras no hay nada, solo un espacio en el que no existen ni la luz ni la oscuridad, ni la alegría ni la tristeza. Es un confín tan improbable como el hecho de tocar una sombra o escribir sobre el agua. Allí todas las cosas forman parte de la gran Nada; es un espacio terrible en cuyas lindes se percibe, empero, una línea de misterio, una suerte de marca que recibe el nombre de El Umbral."

Bram Stoker escribió gran cantidad de relatos cortos, una gran parte de ellos sin catalogar todavía y, por supuesto, sin traducción al castellano.
Ediciones Valdemar, una auténtica bendición en el yermo páramo de la literatura fantástica y de terror en España, publicó en el año 2000 bajo el título de Cuentos de Medianoche, una bonita colección de relatos donde se puede disfrutar de otros registros, alejados del tópico atribuido a Stoker de "siniestro". Más afable y con un excelente sentido del humor, destaca Los Dualistas o La funesta muerte de los gemelos (1887); una de las historias más sorprendentes del irlandés y que lo acercan, por su crueldad, al esperpento de nuestro Valle-Inclán. Los Dualistas es sin duda una pieza única  en la literatura inglesa.

"Los gemelos eran los niños más buenos que jamás habían existido... o eso decían al menos los "cognoscenti", y los padres no tardaron en creérselo. La opinión de la niñera fue una prueba en sí misma.
No se trataba, señora, de que fueran buenos para ser gemelos, sino que eran buenos para ser niños; y ella debía de saberlo, no en vano había cuidado muchísimos en sus buenos tiempos, gemelos y no gemelos. Todo lo que pedían era que se les cortasen las piernecitas y se les pusieran unas alitas en sus adorables hombritos para poder colocarse uno a cada lado de una lápida de mármol blanco (...)"

Otra de las obras imprescindibles de Stoker es la La Joya de las siete Estrellas (1903), un relato de aventuras y misterio, de sutil atmósfera que evoca el aroma del Antiguo Egipto en el intento de resurrección de la momia de una enigmática reina. Y todo esto en la mágica Cornualles, hogar del legendario castillo de Tintagel.


Tintagel, ¿hogar del duque Gorlois y su hija Morgana Le Fay?

Un año antes de su muerte, Bram Stoker publicó La Madriguera del Gusano Blanco (1911). Una novela iniciática, repleta de simbología arquetípica y que fue escrita bajo influencia narcótica. El paganismo de Arthur Machen y la eterna seducción que provoca la figura de la Lilith primigenia, la mujer-demonio, se retuercen en los capítulos de una historia enrevesada con una exuberancia gótica que, a través del humor, nos conducen a un final inesperado.

"Quizás piense, Adam, que todo esto es producto de mi imaginación (...) Así es; pero mi imaginación está basada en estudios profundos. (...) quisiera que me acompañara en mi paseo matutino, durante el cual podremos observar, mientras el asunto se mantenga fresco en nuestras mentes, la peculiar disposición de este lugar: no solamente de las tierras (...) sino de toda la región que se extiende a su alrededor. Hay varios fenómenos misteriosos de los cuales podemos buscar -y quizá encontrar- explicaciones. Cuantos más elementos conozcamos de partida, más fácil nos será de comprender lo que veamos con nuestros propios ojos."


Lady Lilith - Dante Gabriel Rossetti

Como podéis comprobar, la obra de Bram Stoker se extiende más allá de su Drácula (solo hemos arañado la superficie). Y no es válida la excusa de que Drácula sea su mejor obra, porque encontrándose entre las más destacables de su extenso patrimonio literario, es injusto considerarla  la de más calidad. Y si vosotros mismos queréis comprobarlo y convenceros, solo tenéis que leerlo.


5 comentarios:

Flegetanis dijo...

Interesante, bien hilado y admirablemente ambientado, con imágenes que evocan a la perfección el entorno y la obra de Stoker. Enhorabuena.

La Tabla Esmeralda dijo...

Muchas gracias, has conseguido ruborizarme y todo :D Me alegra que hayas disfrutado, ¡nos leemos! ;)

Anónimo dijo...

He encontrado este blog por casualidad y me ha gustado mucho.Excelente el articulo,mucha información que no conocía,bueno soy de los que solo he leído Dracula aunque sabía que se codeaba con los de la Golden down.
A todo esto,que pensaría Stoker si levantara la cabeza y viera cosas como Crepusculo?
Un saludo!

La Tabla Esmeralda dijo...

Lo primero de todo, ¡gracias por encontrarnos! :D lo segundo, no tengo ni puñetera idea de los que pensaría Stoker sobre la saga de Meyer, lo que sí te puedo decir por mi parte es lo obvio: es una cursilería boba que mata por completo la esencia pura del vampiro como superpredador. Negar el fenómeno de Crepúsculo también es absurdo, pero hay que saber colocarlo en su sitio: subproducto de consumo masivo destinado al público adolescente menos exigente. Su aporte al mundo del vampiro es casi igual a cero... y si tuviera que quedarme con personajes vampíricos que desarrollen más sus aspectos psicológicos, indudablemente Anne Rice es mucho más digna que Stephenie Meyer. Además que escribe mejor. ¡Nos leemos! :D

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo,no se puede expresar mejor.Yo leí Entrevista con el vampiro cuando era un adolescente y me gustó bastante aunque para mí el vampiro definitivo,siempre sera el transilvano.Es una pena,como alguien dijo,que se prefiera "lo nuevo" a "lo bueno".
Gracias a vosotros por este interesantísimo blog!

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